Un informe revela que el 84% considera insuficiente la oferta de turismo accesible mientras la asociación AVANZA recuerda que “la igualdad también empieza por poder disfrutar de unas vacaciones inclusivas”.
Las oficinas municipales de Turismo cuya accesibilidad ha sido reclamada desde el colectivo/Avanza
Elegir un destino de vacaciones debería depender únicamente de los gustos personales. Playa o montaña, ciudad o naturaleza. Sin embargo, para más de “482.000 andaluces con movilidad reducida”, la decisión está condicionada por una pregunta previa: “¿podré acceder al alojamiento, moverme por el entorno o entrar en un restaurante sin encontrar barreras arquitectónicas?”
Esta es una de las principales conclusiones del informe ‘Viajar con movilidad reducida’ elaborado por la Fundación Mutua de Propietarios, que pone cifras a una realidad que asociaciones como AVANZA llevan años denunciando: la accesibilidad sigue siendo una asignatura pendiente y continúa limitando el derecho al ocio y al turismo de miles de personas.
El estudio revela que el “84% de los andaluces considera insuficiente la oferta de turismo accesible”, mientras que ocho de cada diez aseguran encontrar con frecuencia obstáculos como escalones, puertas pesadas, ascensores de reducidas dimensiones o establecimientos que no reúnen las condiciones necesarias para garantizar la autonomía de las personas con movilidad reducida.
Estos datos no hacen sino confirmar una realidad que la Asociación Avanza (tiene como objetivos crear conciencia en la población sobre la necesidad de que las personas con movilidad reducida seamos incluidas en todos los ámbitos de la sociedad; promover la consecución de la Accesibilidad Universal, así como impulsar el uso de un lenguaje neutro que no genere prejuicios hacia nuestro colectivo) viene denunciando desde hace años en el propio ámbito local de Tarifa, que es a su vez uno de los más importantes destinos turísticos de Andalucía. Todo ello a pesar de que apenas hace una semana desde Mancomunidad se sacaba pecho apuntando a que el Campo de Gibraltar es “un destino turístico accesible”, algo que la propia realidad y las asociaciones como Avanza cuestionan.
Desde la asociación se sostiene que “la accesibilidad no puede entenderse como un lujo ni como una concesión. Es un derecho. Cuando una persona no puede acceder a un establecimiento, a un hotel, a un restaurante o simplemente recorrer una calle en igualdad de condiciones, se le está negando la posibilidad de disfrutar de su tiempo libre y de participar plenamente en la vida social y económica”.
En una información sobre la falta de accesibilidad en el municipio, la entidad recuerda que las barreras arquitectónicas no solo afectan a quienes residen en el municipio, sino también a quienes desean visitarlo. Una circunstancia que, además de suponer una discriminación, representa una oportunidad perdida para el sector turístico y comercial.
Precisamente, durante una de las últimas Comisiones Municipal de Accesibilidad, AVANZA propuso al Ayuntamiento que la accesibilidad de los establecimientos fuera un requisito indispensable para acogerse a las campañas municipales de bonos comerciales. La iniciativa pretendía incentivar la eliminación de barreras y favorecer un comercio verdaderamente inclusivo, aunque, según denuncia la asociación, la propuesta no fue atendida. De hecho, desde la asociación se denuncia que el Ayuntamiento financie con dinero público unos bonos de los que se benefician comercios que discriminan”.
Desde el colectivo consideran que apostar por la accesibilidad no solo responde a una obligación legal y ética, sino también a una estrategia de desarrollo económico. “Las personas con movilidad reducida viajan, consumen y participan en la actividad turística como cualquier otra. Un destino accesible amplía su clientela, mejora su imagen y se convierte en un lugar más inclusivo para todos”, subrayan desde AVANZA.
El informe de la Fundación Mutua de Propietarios también pone de manifiesto que “el 65% de las personas con movilidad reducida considera que la sociedad no es consciente de las dificultades que encuentran durante sus vacaciones”, una percepción que asciende al 79% entre el conjunto de la población andaluza cuando se les invita a reflexionar sobre esta realidad.
En cuanto a los alojamientos, los hoteles y hostales son los establecimientos mejor valorados en materia de accesibilidad, mientras que los campings, bungalows, casas rurales y albergues ocupan los últimos puestos del ranking. Del mismo modo, los destinos urbanos obtienen mejores puntuaciones que los espacios naturales, donde las barreras siguen siendo especialmente frecuentes.
A pesar de las dificultades, el estudio refleja también la voluntad de las personas con movilidad reducida de seguir viajando y disfrutando de su tiempo de ocio. No obstante, un 16% reconoce que incluso renunciaría a salir de vacaciones ante la falta de garantías de accesibilidad.
Para AVANZA, estos datos deben servir como un llamamiento a las administraciones y al sector empresarial para asumir que la accesibilidad universal no beneficia únicamente a un colectivo concreto, sino al conjunto de la ciudadanía.
“La verdadera calidad de un destino turístico no se mide solo por sus playas o su patrimonio, sino también por la capacidad de garantizar que cualquier persona pueda disfrutarlo con autonomía, dignidad e igualdad. Mientras existan barreras, seguirá habiendo ciudadanía de primera y de segunda”, se apunta desde AVANZA.