Por Juanjo Florensa
Asociación Melilla para la UNESCO
Caballero-Comendador del Capítulo de la Reina Isabel la Católica
Amigo de la Hermandad Nacional Monárquica de España

El próximo 10 de octubre de 2025 se celebrará por primera vez el “Día Mundial del Reloj”, una efeméride que busca rendir homenaje a la historia, tradición y arte de la relojería. La iniciativa fue anunciada oficialmente el pasado 7 de abril durante la prestigiosa feria ginebrina “Watches & Wonders”, uno de los eventos más relevantes del sector. Desde 2020, la relojería ha sido incorporada en la lista de bienes susceptibles de ser reconocidos como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO.
En este contexto, la Asociación Melilla para la UNESCO ha formalizado su interés en unirse a la celebración a través del portal oficial del evento, “worldwatchday.org”, como consta en la presentación del proyecto disponible en este enlace.
La elección del 10 de octubre no es casual: corresponde simbólicamente a la clásica posición de las manecillas del reloj marcando las 10:10, tal como se muestra en catálogos y vitrinas. Esta disposición sugiere una sonrisa y permite destacar con armonía el logotipo de cada marca, generando equilibrio, belleza y atractivo visual.

Del 29 de abril al 15 de junio pasados, en el Hospital del Rey – Archivo de la Ciudadela de Melilla La Vieja, se presentó la exposición “Felipe VI – Una Década 2014-2024”, una muestra fotográfica en paneles que repasa los hitos históricos del décimo aniversario de la proclamación de Felipe VI como Rey de España. La muestra, organizada por la Diputación de la Grandeza de España y Títulos del Reino junto con la Fundación Cultural de la Nobleza Española y la colaboración de la Fundación Melilla Ciudad Monumental, ha recorrido diversas ciudades de España con el objetivo de poner en valor la intensa labor institucional del monarca y la Familia Real durante la última década.
El 19 de junio de 2014, Felipe de Borbón y Grecia, con 46 años de edad, fue proclamado Rey de España por las Cortes Generales reunidas en sesión conjunta del Congreso y el Senado. En aquella histórica jornada, el monarca vistió el uniforme de Gran Etiqueta del Ejército de Tierra, confeccionado por la Sastrería Serna de Madrid con tejido “Satina” de alta calidad, provisto por Textil Gorina S.A. Al impecable uniforme de color “Azul Borbón”, símbolo de la tradición y el protocolo militar español, se añadió un detalle personal y significativo: el reloj que Felipe VI lucía en su muñeca.
El reloj de pulsera Cartier de Felipe VI

El reloj escogido para ese momento irrepetible fue un Cartier Roadster Automatic, pieza singular que complementaba con precisión y elegancia el atuendo regio. La caja de acero “Tonneau” —de laterales curvos con forma de barril alargado—, carátula y correa de piel de aligátor en tono “Azul Borbón” lograron un estilismo armonioso y simbólico con su uniforme.
La correa, de piel de aligátor seleccionada por su resistencia y acabado lujoso, contaba con cierre de acero tipo “deployant”. Sobre la carátula azul destacaban los índices romanos blancos y las leyendas: “Cartier”, “Automatic” y “Swiss Made”, acompañadas de manecillas de bastón. El fechador a las tres, con lente “Cíclope” (o Cyclops), permitía una lectura ampliada de la fecha, un detalle curioso ya que este elemento fue introducido originalmente por Rolex en 1953.
El modelo incorpora el calibre 3110, basado en el movimiento suizo ETA 2892-A2, conocido por su delgadez, precisión y fiabilidad. Su reserva de marcha es de 42 horas, con 21 rubíes que garantizan menor fricción y desgaste, contribuyendo a una durabilidad superior. Su resistencia al agua alcanza 10 ATM / 100 metros, apta para duchas y baños moderados en piscina o mar. La frecuencia de su órgano regulador es de 28.800 alternancias por hora, lo que le otorga un movimiento fluido y gran exactitud diaria.
Lanzado en 2001 para conmemorar el 150º aniversario de Cartier, el modelo Roadster dejó de producirse en 2014, convirtiéndose desde entonces en un codiciado objeto de colección. Su diseño, inspirado en los automóviles vintage de los años 50, combina deportividad y elegancia atemporal.
Cartier, fundada en 1847 en París por Louis-François Cartier, es reconocida mundialmente como emblema de lujo en relojería y joyería. No en vano, el Rey Eduardo VII de Inglaterra la definió como “el joyero de los reyes y el rey de los joyeros”. Actualmente forma parte del Grupo suizo Richemont, junto con otras marcas prestigiosas como Montblanc, Piaget e IWC.
La afición de Felipe VI por los relojes de alta gama no responde solo a un gusto personal, sino que continúa una tradición familiar en la Casa Real, donde estas piezas guardan el valor de acompañar momentos únicos y significativos de la historia de la monarquía.