
No hay mejor estrategia para que las cosas pierdan valor que abandonarlas.
Y esto es lo que parece estar sucediendo con determinadas instalaciones y propiedades municipales, que presentan un estado ruinoso estos últimos años de dejadez.
El abandono de las pistas polideportivas, las pistas de raqueta y el parque infantil, totalmente destrozados y sin visos de arreglo; los aledaños de la piscina municipal y la propia piscina, que durante tantos meses ha permanecido cerrada, son algunos ejemplos.
Incluso el campo de fútbol, para cuya rehabilitación el anterior gobierno municipal había dejado preparado un expediente de subvención, ha visto cómo el paso de los meses y los años ha ido deteriorando aún más su estado. Solo la presión de los clubes, de las familias y de los niños y niñas afectados ha hecho mella en el gobierno municipal, que finalmente ha tenido que aceptar una actuación similar a la que se propuso hace tres años y medio.
Y qué casualidad que todas estas inacciones o abandonos se concentren en la franja litoral, precisamente donde se pretendía —o quizá se sigue pretendiendo, no sabemos hasta qué punto— entregar espacios públicos a la iniciativa privada para mayor beneficio de algunos y en perjuicio del conjunto del pueblo.
Porque no hay mejor estrategia para que algo deje de tener valor que abandonarlo y permitir que el deterioro lo convierta en una realidad aparentemente prescindible, lista para ser eliminada.
Que poca vergüenza!!! Tarifa no se toca. Fuera de la política publica ya!!!