La UD Tarifa denuncia una situación de “conflicto permanente y persecución de la concejalía de Deportes”

El último episodio se produjo ayer viernes 16 de enero, cuando un partido oficial que debía disputar la UD Tarifa como equipo local tuvo que ser suspendido por decisión arbitral. Según denuncia el club, el encuentro no pudo celebrarse debido a que el campo de fútbol López Púa no presentaba las condiciones mínimas exigidas por la normativa federativa: líneas sin pintar y vestuarios en estado deficiente. Una circunstancia que, además del perjuicio deportivo, podría acarrear sanciones económicas a la entidad.

El césped del estadio López Púa sin delimitar como obliga la normativa federativa por lo que el colegiado determinó la suspensión del encuentro/TAD

La localidad vive desde hace meses un conflicto abierto en torno a la gestión del fútbol local. La Unión Deportiva Tarifa, entidad histórica y casi centenaria, ha denunciado públicamente una situación de “hostigamiento continuado” por parte de la Concejalía de Deportes, a la que acusa de generar obstáculos constantes que ponen en riesgo el normal desarrollo de su actividad deportiva.

El último episodio se produjo ayer viernes 16 de enero, cuando un partido oficial que debía disputar la UD Tarifa como equipo local tuvo que ser suspendido por decisión arbitral. Según denuncia el club, el encuentro no pudo celebrarse debido a que el campo de fútbol López Púa no presentaba las condiciones mínimas exigidas por la normativa federativa: líneas sin pintar y vestuarios en estado deficiente. Una circunstancia que, además del perjuicio deportivo, podría acarrear sanciones económicas a la entidad.

Desde la UD Tarifa se subraya que estos hechos no son aislados, sino que se enmarcan en una dinámica de conflicto permanente con la Concejalía de Deportes que dirige Celia Rico. El club sostiene que, desde la irrupción de un nuevo club de fútbol en la localidad, lejos de buscar una convivencia y compatibilización de ambas entidades, se han multiplicado las dificultades para garantizar el normal funcionamiento del Tarifa: restricciones de acceso a las instalaciones, horarios inviables, cierre puntual del estadio y falta de atención a las demandas más básicas para poder competir en casa sin incidencias.

Especialmente grave considera la entidad la retirada unilateral de las competencias de mantenimiento del campo, decidida por la concejala de Deportes, Celia Rico (quién no ha atendido la demanda de opinión a este asunto planteadas desde este diario), así como la exigencia de despedir al trabajador encargado de estas labores. El club se negó a ejecutar dicho despido y, según denuncia, el Ayuntamiento procedió entonces a contratar de manera directa, sin concurso ni publicidad, a un portero-conservador.

Precisamente, según relatan varios padres del equipo visitante que debía enfrentarse a la UD Tarifa el pasado viernes, fue este portero-conservador —y no el árbitro— quien horas antes del partido ya les habría comunicado que el encuentro no se disputaría, extremo que finalmente confirmó el colegiado al comprobar la falta de medidas indispensables para jugar.

El conflicto institucional ha alcanzado tal dimensión que el alcalde de Tarifa, José Antonio Santos Perea, tuvo que intervenir para intentar reconducir la situación. El regidor citó a la directiva del club con el objetivo de buscar una salida al enfrentamiento, después de que la propia concejala anunciara públicamente la retirada de competencias y subvenciones a la entidad. El alcalde llegó a reconocer la necesidad de “solucionar” un conflicto que afecta a un club con casi cien años de historia en la ciudad.

Desde la UD Tarifa se lamenta, además, el “desinterés reiterado” de la Concejalía de Deportes por atender las peticiones del club, orientadas únicamente a garantizar que sus equipos —formados en su mayoría por jóvenes de la localidad— puedan disputar sus partidos en casa con normalidad y dignidad.

La entidad insiste en que no cuestiona la existencia de nuevos proyectos deportivos en Tarifa, pero reclama igualdad de trato, diálogo y una gestión municipal que priorice el interés general y el deporte base. “El fútbol local no puede depender de afinidades políticas ni de decisiones arbitrarias”, señalan desde el club, que reclama soluciones urgentes para poner fin a un conflicto que, aseguran, perjudica directamente a deportistas, familias y aficionados.