Una cabalgata de Reyes austera y veloz recorrió las principales vías del municipio derramando ilusión y caramelos

Tras la tregua de la borrasca, Tarifa vivió en la tarde de ayer la tradicional Cabalgata de Reyes Magos, marcada este año por la austeridad la velocidad de un recorrido adelantado y adaptado a nuevas amenazas de lluvia. A las cinco en punto de la tarde, Sus Majestades los Reyes Magos de Oriente, Melchor, Gaspar y Baltasar, iniciaron su desfile desde el Castillo de Guzmán el Bueno, llevando ilusión, sonrisas y una lluvia constante de caramelos a grandes y pequeños.

Como es tradición, el itinerario oficial incorporó una parada previa muy especial en el Hogar del Pensionista, punto de encuentro obligado en cada Cabalgata. Allí, los tarifeños celebraron la llegada de los Reyes con una cálida recepción que incluyó almuerzo, gracias a la colaboración desinteresada de personas comprometidas con esta jornada tan señalada, y una posterior merienda en la que no faltó el tradicional rosco tarifeño.

Tras abandonar sus aposentos en el castillo, el cortejo real precedido por la Banda de Música Municipal “Pintor Manuel Reiné”, que marcó el ritmo festivo del desfile desde sus primeros compases y la carroza del Heraldo Real, y la carroza de la Estrella de oriente, la Cabalgata avanzó hasta alcanzar la calle San Sebastián, como excusa para pasar por la popular Batalla del Salado donde junto en la Calzada concentrar el máximo número de personas.

La comitiva contó además con la participación activa de buena parte del equipo de gobierno municipal, concejales y el propio alcalde, todos ellos representantes del Partido Popular, que acompañaron a Sus Majestades a lo largo del recorrido, compartiendo el ambiente festivo con los vecinos. En materia de seguridad, la jornada estuvo precedida por la incertidumbre generada por un conflicto laboral que, durante la mañana, hacía prever la presencia de un solo agente de policía. Finalmente, la negociación permitió reforzar el dispositivo hasta seis efectivos policiales que, junto al personal de Protección Civil, garantizaron la seguridad ciudadana durante todo el desfile.

Tras recorrer la popular avenida la cabalgata se adentró en la Calzada, completamente abarrotada de público. Con una lluvia de peluches y balones desde la “Casa del cura’ antes de que Melchor, Gaspar y Baltasar protagonizaran algunos de los momentos más emotivos antes de dirigirse a la Iglesia de San Mateo, última parada previa a su regreso a los aposentos reales en el Castillo. Ya por la mañana, sus Majestades habían visitado la ermita de la Virgen de la Luz.

La localidad volvió a vivir una jornada de ilusión dedicada a pequeños y mayores que no obstante necesita de un replanteo en su organización, participación y recorrido, que sin embargo pudo satisfacer las ilusiones de muchos.