
La llegada el pasado día 12 de una nueva gran oleada de arribazones del alga asiática invasora a las playas de Tarifa volvió a teñir de ocre el extenso litoral tarifeño y a reabrir una problemática que, lejos de remitir, se agrava verano tras verano. Más allá del evidente impacto visual y turístico, el fenómeno supone un serio quebradero de cabeza ambiental y económico para los municipios costeros, obligados a retirar miles de toneladas de un residuo que, además, continúa reproduciéndose desde la propia arena.
Sin embargo, en paralelo a esta imagen de colapso, tras años de experimentos se consolidan experiencias y proyectos que apuntan a una vía alternativa: transformar el problema en herramienta útil para el territorio.
Esa fue una de las claves abordadas en las recientes jornadas celebradas en Los Barrios bajo el título “El alga invasora frente a la seca del alcornocal”, donde Antonio Vegara, responsable del aula “Algas Tarifa” del SEP-Tarifa dependiente del CEPER Al‑Yazirat, expuso la experiencia acumulada en la valoración de esta alga como biostimulante forestal.
La propuesta parte de una idea sencilla pero innovadora: aprovechar los arribazones no solo para retirar un residuo, sino para generar un producto capaz de ayudar a combatir uno de los mayores males del monte mediterráneo, la “seca” del alcornocal, así como mejorar cultivos agrícolas como el aguacate.
De residuo costoso a recurso útil
La dimensión del problema queda clara con los datos. Municipios como Tarifa han llegado a gestionar más de 11.000 toneladas de alga fresca en un solo verano, cuadruplicando registros anteriores. Hasta hace pocos meses, además, esta retirada suponía un coste añadido por el impuesto estatal de vertido, fijado en 30 euros por tonelada, del que la Junta de Andalucía eximió a los ayuntamientos el pasado mes de abril.
Aun así, la gestión sigue siendo compleja y costosa. Por ello, los proyectos que buscan dar valor al alga no solo tienen un componente ambiental, sino también económico y social.

Educación, ciencia ciudadana y monte público
Desde el SEP-Tarifa junto a su centro matriz, CEPER Al‑Yazirat, se desarrolla un plan educativo dirigido al alumnado adulto para el manejo y conocimiento del aprovechamiento de esta alga invasora. El centro dispone, además, de una autorización administrativa en vigor hasta junio de 2035 para la gestión de 10.000 toneladas de alga fresca.
A partir de esta base nacen tres proyectos de Aprendizaje-Servicio y Ciencia Ciudadana que aplican un biostimulante artesanal elaborado con el alga:
- “De Parque a Parque”, en el área recreativa de Los Tornos (Facinas).
- “Valdeinfierno Okamurae”, en las fincas forestales públicas Valdeinfierno y La Teja, en Los Barrios.
- “Algas y Sostenibilidad”, sobre aguacates en Mogea Llana, en Castellar de la Frontera.
Estos trabajos se desarrollan en coordinación con la dirección del Parque Natural Los Alcornocales, uno de los espacios de alcornocal mejor conservados de Europa y, al mismo tiempo, gravemente afectado por la seca.
El aval científico de la Universidad de Cádiz
Tras cuatro años de intervenciones directas en el monte, la Asociación Algas del Estrecho (SEP Tarifa) recibió en 2025 una propuesta de la Confederación de Centros de Desarrollo Rural (COCEDER) para financiar una investigación que aportase evidencias científicas a los resultados observados sobre el terreno.
La institución elegida para liderar el estudio fue el IVAGRO‑UCA, Instituto de Investigación Vitivinícola y Agroalimentario de la Universidad de Cádiz. El investigador Raúl Ochoa Hueso encabeza el análisis de bioindicadores del estrés que sufren los alcornoques antes y después de la aplicación del biostimulante en la finca pública Valdeinfierno.
El funcionamiento del preparado es clave: no se trata de “alimentar” directamente a la planta, sino de enriquecer el suelo con cargas retenedoras de iones y microorganismos beneficiosos que permiten a la raíz aprovechar mejor los nutrientes ya presentes. En palabras de los impulsores del proyecto, se trata de darle a la planta “los cocineros” necesarios para que fabrique su propio alimento de forma natural y sin contaminar.

Un ejemplo de implicación municipal
Todo este trabajo será expuesto al detalle el próximo 12 de junio en curso en El Casino de Los Barrios, en un acto que servirá también como reconocimiento al compromiso del Ayuntamiento barreño con el proyecto “Alga para alcornoque”. El consistorio ha puesto a disposición del equipo instalaciones para la elaboración del biostimulante, transporte al campo y equipamiento técnico, una colaboración que, según los promotores, no han encontrado en otros municipios.
La experiencia demuestra que, aunque la invasión del alga asiática no tenga una solución inmediata, sí existen iniciativas capaces de convertir parte del problema en oportunidad. Apostar por estos proyectos no solo contribuye a contener los efectos del alga, sino que abre una nueva vía de aprovechamiento sostenible, educativo y científico con impacto directo en la salud del monte y en la economía local.
Frente a las playas cubiertas de ocre, iniciativas como la expuesta a cargo del Campo de Gibraltar empieza a dibujar una respuesta en verde.
