La localidad se rindió a la Roja en una noche de celebración ante el triunfo de la selección contra Portugal

El fútbol volvió a demostrar su capacidad para reunir a vecinos y visitantes en torno a una misma pasión. La disputa del encuentro entre España y Portugal convirtió en la noche de ayer las principales plazas de la localidad en improvisados puntos de encuentro, donde centenares de aficionados siguieron las evoluciones del combinado nacional a través de las pantallas instaladas en bares y establecimientos hosteleros.

Ni siquiera el persistente viento de levante impidió que terrazas y veladores presentaran un magnífico ambiente desde primeras horas de la tarde. Desde la Calzada hasta la Alameda, pasando por numerosos establecimientos del centro, la expectación fue creciendo conforme avanzaba el encuentro, aunque fue la Plaza del Perulero la que volvió a erigirse en el gran epicentro de la afición.

Allí se desató la euforia con el tanto de Mikel Merino, un gol que hizo estallar de alegría a los presentes y que prácticamente certificó el pase de España a los cuartos de final. Abrazos, cánticos y banderas al viento pusieron la banda sonora a una celebración compartida por aficionados de todas las edades.

Con el pitido final, la fiesta se trasladó a las calles. Varios vehículos recorrieron el municipio haciendo sonar sus bocinas para festejar la clasificación de la selección española, mientras numerosos vecinos y turistas, muchos de ellos luciendo camisetas de España en sus diferentes versiones, prolongaban el ambiente festivo en plazas y terrazas.

La celebración transcurrió con absoluta normalidad y sin que se registrara incidente alguno, dejando una imagen de convivencia y buen ambiente en una noche en la que el fútbol volvió a convertirse en protagonista de la vida social de la localidad.