
Empiezan a circular por las redes sociales encuestas sobre la gestión de los distintos ayuntamientos de nuestros pueblos.
Algunas de ellas vienen avaladas por comunicaciones oficiales que sondean la opinión pública acerca de su grado de satisfacción tanto con los responsables del gobierno municipal como con los grupos de la oposición. Además, estas encuestas suelen complementarse con preguntas habituales sobre los principales problemas y preocupaciones de la población.
Al mismo tiempo, aparecen otras cuya procedencia se desconoce y que, a través de aplicaciones como los formularios de Google, solicitan valoraciones sobre cuestiones muy similares a las ya mencionadas.
Ambas pueden dar la apariencia de reflejar una parte de la opinión de la ciudadanía. Sin embargo, nada más lejos de la realidad.
Nos explicamos. Si con frecuencia se critican los resultados de las encuestas del CIS por considerarlas partidistas, con mayor motivo deberían cuestionarse este tipo de sondeos, que no ofrecen ninguna garantía de validez, fiabilidad ni de cumplimiento de los requisitos mínimos que toda encuesta debe reunir para gozar de un margen razonable de credibilidad.
Estas encuestas piratas que proliferan en las redes tienen la misma validez científica que las opiniones de tantos y tantos personajes que llenan el espacio público de mensajes vacíos de contenido y, lo que es peor, cargados de odio, dirigidos a quienes están dispuestos a consumirlos sin el más mínimo espíritu crítico.
Son encuestas para ser descartadas; encuestas que, en definitiva, merecen un auténtico ‘Desc Artes’.