La Cárcel Real acoge, ‘Recetas y Floripondios’, seis tomos y 180 óleos para rescatar la memoria de una cocina familiar de Chente Garay

La Cárcel Real de la mano del galerista y comisario de la exposición, Nando Argüelles, acoge hasta el próximo domingo 16 de agosto una singular exposición de Chente Garay, arquitecto, artista y restaurador que, tras su periplo por Estados Unidos, ha fijado su residencia en Tahivilla. Bajo el título ‘Recetas y Floripondios’, la muestra reúne seis tomos de un antiguo recetario familiar acompañados por 180 pinturas al óleo, además de tres dibujos de gran formato realizados con tinta de calamar y tierra de sigilata.

Según explica el comisario, “el proyecto parte de un recetario que perteneció a la bisabuela del artista, Doña Dorotea Aguirriorriaga, y que su madre le regaló durante la etapa en la que regentaba un restaurante en Miami. Décadas después, Garay recupera aquellas páginas y las transforma en una obra artística que rinde homenaje a su antepasada y a la memoria de aquella cocina doméstica”.

Los seis volúmenes, de 33,5 por 44 centímetros, recogen recetas de aperitivos, entrantes y postres de la cocina vasca e internacional de finales del siglo XIX, redactadas en español, inglés y vascuence. Cada tomo se convierte así en un singular diálogo entre gastronomía, naturaleza y pintura.

Las ilustraciones recorren plantas, flores y elementos de la naturaleza vinculados al entorno que acompañó la recuperación del recetario. El conjunto, de difícil clasificación por la variedad de técnicas y expresiones que reúne, evoca aquellos antiguos códices culinarios y botánicos, pero trasladados a una mirada contemporánea.

Nando Argüelles destaca precisamente el carácter inclasificable de una propuesta en la que conviven ingredientes, imaginación, técnicas y elaboración «a partes iguales». Según explica, se trata de un proyecto especialmente singular dentro de sus quince años de dedicación al arte y la curaduría.

La muestra recibe al visitante con un colorido autorretrato del propio Garay y se completa con tres obras de gran formato. El artista resume el origen emocional del proyecto en el recuerdo de «aquella cocina de casa», de sus olores y de la curiosidad con la que, del mismo modo, observaba los estudios de antiguos pintores y los museos, entre óleos y olor a trementina.

‘Recetas y Floripondios’ propone, en definitiva, un encuentro entre dos artes: la culinaria y la plástica. Una colección nacida de un recetario guardado durante años y convertida ahora en una obra tangible en la que la memoria, la naturaleza y la pintura recrean, más allá de las páginas, el aroma imaginado de aquella cocina familiar.

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