El proyecto Vestigium confirma la importancia científica de las 635 huellas localizadas en el entorno de la Isla y destaca su valor para reconstruir los ecosistemas del extremo sur de la Península.

Tarifa vuelve a situarse en el mapa internacional de la investigación paleobiológica gracias a los resultados finales del proyecto ‘Vestigium’, impulsado por el Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico (IAPH), que ha permitido documentar y modelizar en tres dimensiones un total de 635 huellas fósiles de vertebrados localizadas en el entorno de la Isla de Tarifa. Se trata de un conjunto excepcional, atribuido al Pleistoceno temprano y a los inicios del Pleistoceno medio, cuya relevancia científica lo convierte en uno de los registros más destacados de Europa continental.
Las investigaciones desarrolladas por el Centro de Arqueología Subacuática y el Laboratorio de Paleobiología del IAPH han confirmado la presencia de rastros pertenecientes a uros, proboscídeos —grandes mamíferos emparentados con elefantes, mamuts y mastodontes—, jirafas y cérvidos, especies que habitaron el extremo meridional de la Península Ibérica hace cientos de miles de años.
Los trabajos forman parte del proyecto ‘Vestigium’, promovido por la Consejería de Cultura y Deporte de la Junta de Andalucía y desarrollado en varios sectores del litoral gaditano. En el caso de Tarifa, los investigadores destacan que este conjunto fósil ofrece una información única para reconstruir los ecosistemas prehistóricos y conocer la evolución del paisaje y de la fauna en una zona clave como el Estrecho de Gibraltar.
El hallazgo no es nuevo, pero los resultados ahora presentados suponen la culminación de varios años de investigación iniciados tras el descubrimiento casual realizado por el tarifeño Miguel Cano en febrero del 2025, quien alertó al Centro de Arqueología Subacuática creyendo haber encontrado huellas de dinosaurios. Los estudios posteriores, dirigidos por el profesor de la Universidad de Huelva Eduardo Mayoral y un equipo multidisciplinar de especialistas, determinaron que se trataba de un yacimiento correspondiente al Pleistoceno Inferior, con una antigüedad cercana a los 778.000 años.
La importancia del enclave fue puesta de manifiesto con la publicación de los resultados en la revista científica Journal of Palaeogeography, que destacó la singularidad del yacimiento. Según los investigadores, constituye el primer registro de este tipo documentado en Europa continental para este grupo zoológico y uno de los pocos ejemplos conocidos en el Mediterráneo. Además, se trata del yacimiento más meridional localizado hasta la fecha en el continente europeo y permite identificar una antigua zona de tránsito de grandes mamíferos, con desplazamientos en ambos sentidos entre el suroeste y el noreste.
Las huellas quedaron impresas sobre antiguos sedimentos fangosos y han permanecido conservadas hasta nuestros días en una zona frecuentada por buceadores, circunstancia que obliga a extremar las medidas de protección. Precisamente, uno de los objetivos de la Junta de Andalucía es compatibilizar la conservación de este patrimonio con su potencial divulgativo y turístico, continuando con las investigaciones y estudiando fórmulas que permitan su puesta en valor.
La consejera de Cultura y Deporte en funciones, Patricia del Pozo, ha destacado que los resultados obtenidos por el proyecto ‘Vestigium’ evidencian tanto la riqueza como la fragilidad del patrimonio intermareal andaluz y consolidan al Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico como referente en la investigación y conservación del legado cultural y natural.
Además de Tarifa, el proyecto ha desarrollado estudios en La Caleta, Camposoto-Sancti Petri, La Barrosa-Roche y Conil-Barbate, revelando nuevos datos sobre naufragios, ocupaciones prehistóricas y la evolución del litoral gaditano. Sin embargo, uno de los descubrimientos de mayor trascendencia continúa estando en el extremo sur de la provincia, donde las huellas de aquellos grandes mamíferos siguen aportando información sobre un paisaje desaparecido hace cientos de miles de años y convierten a Tarifa en un referente internacional para el estudio de la vida en el Pleistoceno.