
Se acercan las elecciones en Andalucía y, como en una cascada inagotable, las primeras piedras del presidente Bonilla caen por toda la geografía andaluza. Los titulares de los grandes medios de comunicación conservadores lo magnifican y lo difunden con pomposa grandilocuencia, ensalzando al presidente que desean tener.
En materia sanitaria, y justo cuando se conoce que profesionales médico del hospital Virgen del Rocío advirtieron en varias ocasiones a la Junta de Andalucía de la acumulación de trabajo por falta de personal, el político del Partido Popular, Moreno Bonilla, se dedica a poner primeras piedras, como la del hospital del materno-infantil de Huelva o la del tercer hospital de Málaga, al que quieren convertir en buque insignia de la sanidad andaluza y española, según un rimbombante titular.
Y es que, a tres meses de las elecciones, quedan muchas piedras por colocar en aquellos temas candentes donde la acción del Gobierno, en su afán por desmantelar y debilitar la sanidad pública para dejarla a merced del negocio privado, va por un camino totalmente distinto a lo que dice o muestra de cara al público. Muchas de estas piedras no dejarán de ser solo eso, como lo sucedido con la ciudad de la Justicia de Cádiz.
Mientras los médicos protestan contra la ministra de Sanidad que más ha defendido la sanidad pública y callan ante el desmantelamiento que Moreno Bonilla hace de nuestro sistema sanitario público, cabe preguntarse: ¿no es esto una contradicción?
También en materia educativa, Moreno Bonilla aparenta defender una cosa, pero hace justamente la contraria.
Así, ante el anuncio de la gratuidad de las escuelas infantiles, sin especificar si esta medida se aplicará en el sistema público o si favorecerá la privatización de este tramo educativo, tenemos muy cerca el ejemplo de cómo se deteriora la atención educativa en estos centros debido a la sobrecarga de trabajo. Como ha recogido Tarifa al Día, el personal de Centro de Educación Infantil 0-3 de Tarifa se ha puesto en huelga, una huelga apoyada por partidos políticos, sindicatos y sectores sociales, que ha conseguido el respaldo unánime en la Diputación de Cádiz mediante la moción presentada por el Partido Socialista de Tarifa en defensa de las peticiones de estas trabajadoras.
Porque si el PP es especialista en algo, es en decir una cosa y hacer la contraria; o, peor aún, en decir una cosa, aparentar otra y, en realidad, hacer lo contrario. Porque el PP de las primeras piedras en verdad es, en realidad, una piedra en el zapato de los servicios públicos.
Cuando hablan de su sensibilidad social, todo queda en entredicho cuando las madres del alumnado con necesidades específicas de apoyo educativo se manifiestan en Cádiz pidiendo recursos. De eso también sabemos en nuestro pueblo, que lleva años solicitando un equipo de orientación educativa y solo ha recibido buenas palabras y malas acciones por parte de los políticos del PP.
En este escenario de contradicciones, de falta de defensa de lo público y de los servicios básicos, resulta aún más llamativo el papel de las autoridades locales del Partido Popular, que aceptan sin cuestionar lo que dicen sus compañeros y solo salen a la palestra para hacerse una foto cuando les interesa. Está bien que haya declaraciones institucionales y demandas por las vías oficiales, pero estaría aún mejor que acompañaran a las personas que defienden unos servicios públicos sanitarios y educativos de calidad cuando se manifiestan y se lo exigen a los políticos de la derecha andaluza.
Los dirigentes locales del PP tendrán el próximo viernes 27 de marzo otra oportunidad de demostrar si realmente defienden los servicios públicos para la ciudadanía o si todo es un paripé. Si de verdad están comprometidos, deberían asistir a las seis de la tarde, en la Casa de la Cultura, a la proyección del documental Salud no responde y participar en el debate que se abrirá en torno al desmantelamiento de la sanidad pública.