Ángeles Rondón pregonó la Semana Santa tarifeña desde el otro lado del relato

Dividido entre el oficio, el sentimiento y la fe, el pregón de Ángeles Rondón se construyó como una crónica viva de la Semana Santa, escrita desde el otro lado: el de quien la observa, la relata y la convierte cada año en noticia.

La Semana Santa de Tarifa de 2026 quedó oficialmente inaugurada con un pregón que combinó emoción, memoria y reivindicación del periodismo local, teniendo como eje la voz de la periodista tarifeña Ángeles Rondón Rosano, protagonista de una noche marcada por la reflexión y el sentimiento cofrade.

El acto, organizado por el Consejo Local de Hermandades y Cofradías, y presidido por el alcalde, José Antonio Santos Perea; el diputado provincial y concejal de Cultura, Ignacio Trujillo; el reverendo párroco de San Mateo, Juan Pedro Varo y la presidenta del Consejo Local de HH & CC, María José Cárdenas, arrancó con las palabras de su secretario, Salvador Pérez, quien subrayó el significado profundo de estos días: “La Semana Santa es el umbral que nos introduce en unos días donde se hace visible en nuestras calles la catequesis popular”.

A continuación, el concejal de Comunicación del Ayuntamiento de Tarifa, Nacho Trujillo, fue el encargado de presentar a la pregonera, destacándola como “una voz que forma parte de la memoria reciente de Tarifa. Durante más de tres décadas, ha llevado a los hogares de los tarifeños la emoción de nuestra Semana Santa”. En su intervención, defendió además el valor de esta celebración como expresión de identidad y legado: “La Semana Santa no se ve, se explica”.

Un pregón desde la mirada del periodismo local

Desde el inicio, Rondón dejó clara la esencia de su discurso, profundamente ligada a su trayectoria profesional: “Soy Ángeles Rondón Rosano y me dedico a contar cosas (…) Por eso hoy, este pregón tiene en cuenta a la gente de mi gremio y aunque el pregón es de todos vosotros y vosotras, el texto se hace, como no podía ser de otra forma, desde la perspectiva de quien soy, una periodista de ámbito local”.

Su intervención —estructurada en tres partes— recorrió su faceta profesional, el sentimiento cofrade reflejado en titulares de las hermandades y, finalmente, una dimensión más íntima y espiritual. Fue también un reconocimiento al trabajo de los medios locales, con especial mención a compañeros de Radio Televisión Tarifa, reivindicando el periodismo de cercanía como servicio público esencial.

En esa línea, definió la labor informativa en la Semana Santa como una experiencia en constante aprendizaje: “una escuela sin maestro”, “un ensayo perpetuo”, capaz de adaptarse a los recursos y tiempos. Una mirada que abarcó a editores, cámaras, realizadores y redactores, todos bajo el compromiso del código deontológico.

Escenas, música y memoria cofrade

El pregón estuvo acompañado musicalmente por la Banda Municipal de Música de la Agrupación Musical Manuel Reiné, cuyos sones —Amargura, Lágrimas de Amargura o Caridad del Guadalquivir— sirvieron de hilo conductor entre las distintas partes del discurso.

Uno de los momentos más simbólicos llegó con la aparición del antiguo capataz Bartolomé Oliva, quien realizó una ‘levantá’ dedicada a los informadores, reforzando el vínculo entre el mundo cofrade y quienes lo narran.

Desde su experiencia, la pregonera expresó cómo el ejercicio de informar genera una pertenencia compartida: “se tiene la impresión de ser de todas y cada una de las cofradías”, repasando así la Semana Santa a través de imágenes vivas en rostros, manos y pasos que recorren los adoquines tarifeños.

También hubo espacio para el reconocimiento personal, recordando la importancia de haber recibido el Olivo de Plata como símbolo del esfuerzo y la dedicación.

El giro hacia la fe

En el tramo final, Rondón dejó a un lado su perfil profesional para adentrarse en lo más íntimo: “Entro ya en la tercera parte de este pregón. Una parte que es muy importante para mí porque en ella voy a expresarme después de haber hecho todo un ejercicio para hablar desde el corazón. Me expreso ahora como persona, no como profesional”.

Reflexionó entonces sobre el compromiso como base del mundo cofrade —“un ejercicio de voluntades”— y abordó la fe desde una perspectiva personal y contemporánea: “Y mi tercer apunte personal está relacionado con la fe. Me permito hoy decir aquí, que es tan difícil no creer como creer, tener fe. Es difícil creer en un mundo que se presenta hostil en muchas de sus facetas, todo lo malo que sucede fuera de nuestro entorno y todo lo desagradable que nos sucede a nosotros mismos. Pero es que aquí también tiene mucho que ver la mente humana, que focaliza a la perfección todo lo negativo y graba lo distorsionado”.

En su reflexión, evocó a grandes pensadores para profundizar en el sentido de la creencia: “nuestra propia fe se convierte en bálsamo, es la idea de Dios como antídoto”.

Un cierre entre emoción y recuerdo

El pregón concluyó con un sentido homenaje a quienes ya no están, en un ambiente cargado de emoción y acompañado por la música. Sus últimas palabras quedaron suspendidas en el aire como despedida y esperanza: “Y puede que estéis ahora, aquí mismo, en este mismo lugar, compartiendo el instante y ante la inocente torpeza del que está vivo. Vivo y anhelante esperando siempre, esperando ese instante”.

Así, entre memoria, periodismo y fe, Ángeles Rondón Rosano abrió oficialmente una Semana Santa que, un año más, vuelve a latir en las calles de Tarifa como expresión viva de identidad, tradición y sentimiento colectivo y que este año estará marcada sin duda por la ausencia de hasta tres estaciones de penitencia.