La comunidad de patología dual de Tarifa abre sin psiquiatra titular y bajo las dudas de los profesionales, usuarios y entidades terapeúticas

La Junta acaba de inaugurar hoy jueves la primera unidad sociosanitaria pública de Andalucía para pacientes con patología dual y la presenta como un “paso histórico”, pero los psiquiatras que tendrán que sostenerla denuncian que nace sin los recursos básicos previstos, con un modelo asistencial que cuestionan y a costa de detraer facultativos de otros servicios.

La primera comunidad terapéutica pública de patología dual de Andalucía abre sus puertas este lunes en Tarifa envuelta en una paradoja difícil de ocultar, así lo ha anunciado hoy el vicepresidente primero de la Junta, Antonio Sanz. La Junta la inaugura como un hito histórico, pero el recurso nace con más sombras que luces y sin algunas de las garantías básicas que los propios profesionales sanitarios consideran imprescindibles para atender a unos pacientes especialmente complejos.

El Gobierno andaluz ha presentado el centro como un proyecto “pionero” y como un “paso histórico” en la atención especializada a las personas que padecen simultáneamente problemas de salud mental y adicciones. El vicepresidente primero de la Junta y consejero de Presidencia, Sanidad y Emergencias, Antonio Sanz, y la consejera de Servicios Sociales, Familias e Igualdad, Loles López, han sido los encargados de inaugurar unas instalaciones que recibirán a sus primeros pacientes el próximo lunes 14 de septiembre.

El problema es que el discurso institucional de la inauguración no termina de encajar con la realidad asistencial que denuncian los profesionales llamados a poner en marcha la unidad.

El proyecto piloto contemplaba expresamente un psiquiatra a tiempo completo como parte del equipo de Salud Mental. Sin embargo, ese puesto continúa sin cubrir. Los facultativos especialistas de Psiquiatría de la Unidad de Gestión Clínica de Salud Mental del Campo de Gibraltar han hecho pública su “preocupación y disconformidad” ante la apertura y sostienen que, en las condiciones actuales, el dispositivo no cuenta con las condiciones mínimas necesarias para funcionar.

 

El psiquiatra que debía estar no está

No se trata de una carencia sobrevenida o de un elemento secundario. El documento marco que regula el proyecto piloto establece entre el personal de Salud Mental la incorporación de un profesional de Psiquiatría a tiempo completo, además de seis profesionales de Enfermería especialistas en Salud Mental, terapia ocupacional y trabajo social.

Pero la plaza de psiquiatra referente sigue vacante después de varios intentos de contratación. Y la solución encontrada para que el centro pueda abrir pasa por otra fórmula: hacer que los psiquiatras que ya trabajan en el Campo de Gibraltar se turnen para acudir a Tarifa.

Según denuncian los propios facultativos, cada uno tendría que desplazarse al nuevo centro los lunes y miércoles aproximadamente una vez al mes. Una solución que, a juicio de los profesionales, rompe precisamente uno de los principios que debería sustentar el tratamiento de estos pacientes: la continuidad asistencial.

El argumento de los médicos es contundente. Un paciente con patología dual necesita un seguimiento especializado y continuado, y no una sucesión de profesionales que pueden tardar semanas o meses en volver a verlo. La falta de un psiquiatra referente, advierten, dificulta la vinculación terapéutica, aumenta el riesgo de iatrogenia y genera dudas sobre la seguridad clínica.

El recurso que nace para integrar la atención a la salud mental y las adicciones comienza así sin una presencia psiquiátrica estable.

 

Y el coste lo puede pagar el resto de pacientes

La otra cara del problema está fuera de la nueva comunidad terapéutica. Los psiquiatras del Campo de Gibraltar advierten de que la solución adoptada por la Junta no crea recursos nuevos, sino que redistribuye los que ya existen.

Los facultativos tendrán que abandonar temporalmente sus dispositivos habituales para cubrir Tarifa. Y eso, según denuncian, puede traducirse en cancelaciones de citas en la Unidad de Salud Mental Infanto-Juvenil, en las unidades comunitarias de Algeciras y La Línea, en el Hospital de Día y en la Unidad de Rehabilitación de Agudos. También alertan de consecuencias sobre otros equipos y sobre la atención a las urgencias de Salud Mental en los hospitales Punta de Europa y La Línea.

La cuestión adquiere especial relevancia porque el Campo de Gibraltar no parte precisamente de una situación de abundancia de especialistas. Según los datos recogidos en la información publicada por Europa Sur, son 22 los psiquiatras que atienden a una población de 282.612 habitantes, una ratio de 7,8 profesionales por cada 100.000 habitantes.

Por eso, lo que para la Administración es una “organización muy estudiada” puede ser interpretado por los profesionales como un parche para poner en funcionamiento un proyecto que no ha conseguido dotarse de su plantilla propia.

 

La Junta reconoce la solución, pero no despeja todas las dudas

La Junta no ha negado la ausencia de un psiquiatra propio. Su respuesta confirma que el Área de Psiquiatría de la Unidad de Salud Mental del Campo de Gibraltar asumirá inicialmente la atención mediante turnos rotatorios entre los 22 psiquiatras del servicio, mientras continúa abierta la convocatoria para cubrir una plaza. La Administración asegura que cada facultativo realizará como máximo un turno al mes y que se han adoptado medidas para evitar determinadas incompatibilidades laborales.

Es, en la práctica, la confirmación de uno de los principales problemas denunciados por los profesionales: la nueva comunidad terapéutica no arranca con un psiquiatra titular y estable.

Pero las dudas no terminan ahí. Los especialistas aseguran que ni siquiera disponen de un protocolo de actuación suficientemente desarrollado que determine las competencias clínicas de cada profesional y resuelva cuestiones médico-legales relacionadas con situaciones de riesgo o con las solicitudes de alta voluntaria. Consideran que esa falta de definición puede comprometer tanto la seguridad clínica como los derechos y la autonomía de los pacientes.

Y existe además otra cuestión sobre la que la Junta no ha ofrecido respuesta: las medidas de seguridad previstas ante posibles fugas o episodios violentos. Europa Sur trasladó expresamente esta pregunta a la Consejería, pero no obtuvo contestación.

 

Paco Mena: “Es un despropósito”

Desde el movimiento asociativo, la valoración tampoco es complaciente. Paco Mena, presidente de Márgenes y Vínculos, considera que disponer de una comunidad pública especializada en patología dual es una necesidad y una buena noticia, pero califica de “despropósito” que se inaugure sin profesionales capaces de garantizar una atención psiquiátrica estable.

Mena recuerda que el proyecto lleva más de una década intentando encontrar una ubicación y una fórmula para hacerse realidad y que una de las dificultades que lo ha acompañado ha sido precisamente la falta de psiquiatras dispuestos a trabajar en el centro.

El presidente de Márgenes y Vínculos pone el acento, además, en la precariedad de la plantilla del Campo de Gibraltar. A su juicio, desplazar a los psiquiatras que ya trabajan en Algeciras y La Línea supone incrementar todavía más su carga de trabajo y puede terminar perjudicando tanto a los pacientes que ingresen en la nueva comunidad como a quienes ya están siendo atendidos en la comarca.

Por ello reclama a la Consejería de Salud que encuentre una fórmula que permita disponer de asistencia psiquiátrica diaria y estable, sin cargar el coste de la nueva unidad sobre los profesionales y pacientes de los dispositivos existentes.

 

Un recurso necesario que no puede nacer a medias

La contradicción resulta todavía mayor porque nadie discute la necesidad de un recurso de estas características.

La propia Junta sostiene que alrededor del 65% de las personas atendidas por una adicción presentan además problemas de salud mental y que aproximadamente la mitad de las personas con trastorno mental grave atendidas en la red andaluza tiene también una adicción. Son pacientes que requieren precisamente una intervención conjunta y especializada.

Los propios psiquiatras comparten ese diagnóstico. Lo que cuestionan es que una necesidad asistencial tan evidente pueda utilizarse para justificar una apertura sin haber resuelto previamente las condiciones necesarias para garantizarla.

La Junta habla de “recuperar vidas” y de ofrecer una “segunda oportunidad”. Los profesionales reclaman algo bastante más básico: disponer de los medios humanos y organizativos necesarios para poder hacerlo.

Ese es el verdadero contraste que deja la inauguración de Tarifa. La fotografía institucional muestra un nuevo centro sociosanitario presentado como referente y como hito histórico. La fotografía asistencial que dibujan sus propios profesionales muestra una unidad que comienza su andadura sin el psiquiatra titular previsto, con facultativos que tendrán que desplazarse desde otros dispositivos y con interrogantes todavía abiertos sobre protocolos, continuidad asistencial y seguridad.

La nueva comunidad terapéutica puede acabar siendo, sin duda, un recurso necesario para Andalucía. Pero su estreno está lejos de ser una puesta en marcha sin fisuras. Al contrario: nace bajo la sombra de una carencia fundamental que la Junta todavía no ha resuelto y con la advertencia de quienes tendrán que atender a los pacientes de que, en estas condiciones, el proyecto corre el riesgo de quedarse en un gran anuncio institucional sostenido sobre una estructura asistencial demasiado frágil.

Porque inaugurar un edificio puede ser un hito. Garantizar que dentro haya todos los profesionales y recursos necesarios para atender a quienes más lo necesitan es otra cosa.

¿Desea que le notifiquemos cuando haya nuevas respuestas en este artículo?
Notificar cuando haya:
guest



0 Comentarios
Comentarios en línea
Ver todos los comentarios