Por Lidia Chico
La celebración organizada por la Asociación de Vecinos y Vecinas de San Pedro de Guadalmesí se consolida como un espacio de encuentro y de preservación del Chacarrá, una de las manifestaciones culturales más singulares del municipio de Tarifa.
Video grabado por Jesús Caballero durante la celebración de San Pedro el pasado día 4 de julio
El pasado sábado 4 de julio, la Asociación de Vecinos y Vecinas de San Pedro de Guadalmesí celebró, por quinto año consecutivo, la festividad de San Pedro, una cita que trasciende el carácter festivo para convertirse en un auténtico ejercicio de conservación y transmisión del patrimonio cultural de Tarifa.
La jornada volvió a celebrarse gracias a la generosidad de Javiera y Pepe Parada, quienes cedieron nuevamente el espacio para el desarrollo de este encuentro vecinal, un gesto que la asociación quiso agradecer públicamente.
La festividad recupera una tradición profundamente arraigada en el mundo rural tarifeño: detener por un día las labores del campo para compartir el cante, el baile, la gastronomía y la convivencia. Como antaño, y también como sucede hoy, los camperos y camperas aparcan las azadas, los rastrillos, los riegos y el cuidado de los huertos, atienden temprano a los animales y preparan la comida para reunirse con familiares, amigos y vecinos en torno a una celebración que mantiene intacta su esencia.
La programación comenzó a las 14:30 horas con una degustación de sardinas que dio paso a una larga jornada de convivencia en el valle de Guadalmesí.
Uno de los momentos más esperados fue, una vez más, la actuación del Grupo de Fandango Tarifeño Nuestra Señora de la Luz, cuya participación se ha convertido en un elemento imprescindible de esta celebración. Gracias a sus integrantes, el sonido del Chacarrá volvió a inundar el valle hasta bien entrada la noche, acompañado por el inconfundible compás de las castañuelas, las cañas, la pandereta, los platillos, las guitarras y el almirez, mientras el viento de Levante hacía aún más especial la velada.

Más allá del aspecto lúdico, la festividad de San Pedro se consolida como una auténtica salvaguarda del Fandango Tarifeño, conocido popularmente como Chacarrá, permitiendo que esta tradición siga viva generación tras generación a través de la práctica, el aprendizaje y la participación colectiva.
El Chacarrá constituye un fandango eminentemente bailable cuyo origen, según los investigadores, podría estar relacionado con los intensos contactos que mantuvieron las almadrabas de Cádiz y Huelva entre los siglos XV y XVII. Su principal singularidad reside en la variedad de sus ritmos, diferenciados en mudanzas seguidas y de golpe, que históricamente se han interpretado en numerosos núcleos rurales del término municipal de Tarifa. Mientras que en lugares como Facinas, Tahivilla, La Luz, Puertollano, Betis y La Ahumada se conservan ambas modalidades, en Bolonia, Las Canchorreras, El Almarchal y La Zarzuela únicamente perviven las mudanzas seguidas.
La celebración también tuvo un emotivo recuerdo para quienes contribuyeron a mantener viva esta tradición y ya no se encuentran entre nosotros. En la memoria de todos estuvieron Manuel Triviño, Sebastián Pacheco, Mariluz, Curro González, Michel Dargent, Salvador, Isabel y María, presentes en aquella primera edición celebrada en 2017 y cuya ausencia sigue muy presente entre los asistentes.
La fiesta de San Pedro volvió a demostrar que las tradiciones permanecen vivas cuando una comunidad decide hacerlas suyas. En Guadalmesí, cada verano, el Chacarrá deja de ser únicamente un legado del pasado para convertirse, una vez más, en una expresión viva de la identidad cultural tarifeña.
