La comunidad educativa de la Escuela Infantil Virgen de la Luz denuncia una situación “insostenible” mientras cerca de un centenar de menores siguen sin escolarizar. A esta situación se suma la falta de recursos económicos. Trabajadoras y familiares denuncian que, pese al aumento de alumnado, no se ha incrementado el presupuesto del centro. “Estamos haciendo de comer para 30 niños y niñas más, un total de 100, con el mismo presupuesto con el que antes comían 70”, señalaba una abuela mientras una trabajadora asentía.

Las puertas de la Escuela Infantil Nuestra Señora de la Luz de Tarifa han vuelto a ser escenario de la reivindicación de las trabajadoras y las familias, que mantienen la presión sobre la Junta de Andalucía ante la falta de soluciones al conflicto que afecta al centro.
La protesta no solo pone el foco en la falta de personal y recursos para atender a cerca de un centenar de menores de entre 0 y 3 años, sino que supone también un nuevo toque de atención a la administración autonómica, a la que acusan de haber dado la espalda a las demandas de la comunidad educativa.
Las trabajadoras han vuelto a calificar la situación de “insostenible” tras diez días de huelga indefinida, en los que la única respuesta de la Junta ha sido anunciar la llegada provisional de una técnico y posponer cualquier solución estructural al próximo curso. Una medida que tanto la plantilla como los sindicatos han calificado de “insuficiente” y de “parcheo”.
Cabe recordar que el centro ha incrementado en 30 el número de alumnos este curso, elevando las ratios en cada ciclo. Las trabajadoras insisten en que, para garantizar una atención adecuada, serían necesarios al menos dos técnicos y tres auxiliares de limpieza, frente a la incorporación puntual de una auxiliar para cubrir una baja de hace dos meses.
Durante la concentración, una educadora, visiblemente afectada, trasladaba a los medios su preocupación: “no estamos pidiendo nada para nosotras, estamos pidiendo el que las niñas y los niños que acuden a esta escuela pública se merecen una educación de calidad: y ahora mismo no se está ofreciendo ni una educación digna”.
La trabajadora lamentaba además que la administración haya relegado el centro a una función meramente asistencial. “¿A dónde quedan los derechos de nuestros niños y niñas?”, se preguntaba entre lágrimas, arropada por sus compañeras y por las familias presentes.
Desde la Asociación de Familias ADARVE, las madres han denunciado que la situación ha dejado a unos 100 menores sin escolarizar durante varios días. “No es un problema puntual, sino una situación estructural que evidencia la falta de recursos y planificación. Este curso, el centro ha pasado de 71 a 100 plazas sin que se haya incorporado ningún recurso adicional. El resultado: 100 niños y niñas sin acceso a su derecho fundamental a la educación durante más de 6 días. Pero no basta con soluciones temporales. No queremos parches, necesitamos medidas a largo plazo, necesitamos estabilidad. La educación no puede depender de improvisaciones. Garantizarla es una responsabilidad básica de cualquier administración”.
Las familias también han cuestionado la viabilidad de los servicios mínimos. Una madre explicaba que, si antes de la huelga ya era difícil la atención al alumnado, ahora solo se puede atender a unos 15 menores de un total de 100. “Cómo vamos a dejar a nuestras hijas e hijos con una sola técnico. Si no pueden con 15, cómo hoy le vamos a dejar 30 más”, argumentaba.
A esta situación se suma la falta de recursos económicos. Trabajadoras y familiares denuncian que, pese al aumento de alumnado, no se ha incrementado el presupuesto del centro. “Estamos haciendo de comer para 30 niños y niñas más, un total de 100, con el mismo presupuesto con el que antes comían 70”, señalaba una abuela mientras una trabajadora asentía.
El personal también ha alertado sobre deficiencias en el material, como las 39 nuevas sillitas para comer facilitadas por la Junta, que consideran inestables e ineficaces, dificultando tanto la seguridad de los menores como las labores de limpieza y desinfección.
Tras diez días de huelga, la sensación entre la comunidad educativa es de abandono institucional. Las familias han recordado además que ya han puesto los hechos en conocimiento de la Inspección de Trabajo y del Defensor del Pueblo Andaluz, a la espera de una respuesta que pueda contribuir a desbloquear un conflicto que sigue sin solución.