Plantean convertir al Castillo de Guzmán el Bueno en un alojamiento turístico “wind-friendly” para contribuir a su mantenimiento y puesta en valor

Fuentes oficiosas del Consistorio, apuntan a esta iniciativa “que es solo un estudio”, resultaría una “excelente colaboración con la empresa privada necesaria” para garantizar la conservación de la alcazaba árabe y reforzar la oferta turística singular de Tarifa.

El Castillo de Guzmán el Bueno, uno de los principales emblemas históricos y patrimoniales de Tarifa, podría convertirse parcialmente en un alojamiento turístico de carácter experiencial, adaptado a las singulares condiciones de viento del municipio. La propuesta, aún en una fase muy inicial, surge como una posible vía para asegurar el mantenimiento, conservación y puesta en valor de la alcazaba árabe, según han trasladado a Tarifa al Día fuentes oficiosas conocedoras del planteamiento, que insisten en que: “se trata sólo de un estudio” no de una iniciativa oficial ni aprobada.

Estas mismas fuentes señalan que el proyecto pasaría necesariamente por la participación y financiación de la empresa privada, ante las limitaciones presupuestarias existentes para acometer actuaciones de conservación de calado en el monumento.

Alojamiento singular vinculado al viento

La idea contemplaría la habilitación de un número muy reducido de estancias en el interior del castillo, concebidas como suites históricas, diseñadas para ofrecer una experiencia vinculada al viento, uno de los elementos más característicos de Tarifa. Las habitaciones se clasificarían en distintas categorías —Poniente Suave, Levante Moderado o Levante Extremo— con soluciones constructivas respetuosas y completamente reversibles.

“El objetivo no sería convertir el castillo en un hotel, sino generar una experiencia exclusiva que ayude a financiar su conservación”, explican las fuentes consultadas, que subrayan que el uso cultural y las visitas públicas se mantendrían intactas.

Colaboración público-privada

El planteamiento se enmarca en fórmulas de colaboración público-privada que ya se han aplicado en otros enclaves patrimoniales, con el fin de garantizar recursos estables para el mantenimiento de espacios históricos. En este caso, los ingresos derivados de las pernoctaciones se destinarían a labores de conservación, mejora de accesos y programas de difusión histórica.

Desde el entorno municipal se insiste en que cualquier iniciativa de este tipo requeriría informes técnicos, autorización de Patrimonio y un amplio consenso social.

Debate abierto

La posibilidad de un uso turístico parcial del Castillo ha generado ya comentarios en distintos ámbitos locales conocedores de esta iniciativa y que habrían puesto en sobre aviso a nuestro diario. Mientras algunos sectores valoran positivamente cualquier iniciativa que contribuya a la conservación del monumento, otros reclaman máxima prudencia y transparencia.

Por el momento, recalcan las fuentes consultadas, se trata únicamente de una idea sobre la mesa, sin expediente administrativo ni decisión adoptada.

Eso sí, de prosperar, Tarifa podría convertirse en pionera en la gestión innovadora de patrimonio histórico con viento incluido.