La organización ecologista alerta del impacto del tráfico marítimo en una de las zonas de mayor valor ecológico del sur de Europa.

Verdemar–Ecologistas en Acción ha solicitado a las autoridades competentes un seguimiento y control ambiental riguroso de los buques portacontenedores de la naviera Mediterranean Shipping Company (MSC) durante su tránsito por Tarifa y el Estrecho de Gibraltar, un enclave de gran importancia ecológica y estratégica.
Según la organización, los grandes portacontenedores de MSC, al igual que el conjunto del transporte marítimo internacional, generan elevadas emisiones de dióxido de carbono (CO₂), óxidos de nitrógeno (NOx), óxidos de azufre (SOx) y partículas contaminantes. Estas emisiones contribuyen de forma significativa al cambio climático, así como a la contaminación atmosférica y marina en una zona especialmente sensible.
Aunque la naviera ha anunciado distintas medidas para reducir su huella ambiental —entre ellas la conexión eléctrica a tierra en puerto (conocida como cold ironing), la optimización de rutas o la incorporación progresiva de nuevas tecnologías—, Verdemar considera que la descarbonización real del sector marítimo continúa siendo una asignatura pendiente, especialmente en áreas de intenso tráfico como el Estrecho de Gibraltar.
La organización ecologista expresa además su preocupación por la posible utilización del Estrecho como zona de dispersión de contaminantes, tanto a la atmósfera como al medio marino. En este sentido, advierte del uso de sistemas de depuración de gases (scrubbers) que, en algunos casos, descargan al mar aguas contaminadas procedentes del lavado de los gases de escape.
Verdemar recuerda que el tránsito de estos buques se produce en un espacio de altísimo valor ambiental, donde confluyen figuras de protección como el Parque Natural del Estrecho y la Reserva de la Biosfera Intercontinental del Mediterráneo, áreas clave para la biodiversidad marina y costera.
Por todo ello, la organización exige a la Dirección General de la Marina Mercante la puesta en marcha de controles continuos de emisiones y vertidos, así como la adopción de medidas preventivas y sancionadoras ante cualquier incumplimiento de la normativa ambiental vigente.
“El Estrecho de Gibraltar no puede convertirse en una zona opaca para la contaminación del transporte marítimo”, subraya Verdemar, que insiste en que la protección de este espacio natural debe situarse por encima de intereses económicos o logísticos.