
Las palabras bíblicas “no solo pan de pan vive el hombre” podrían servir para señalar y sintetizar lo que debería ser un principio a la hora de afrontar el desarrollo social y económico de un municipio. Nos referimos a la necesidad de diversificar las actividades económicas de las que se nutre un pueblo. Desde hace años, el término de diversificación económica apareció ante la opinión pública. Junto a la diversificación empezamos a oír conceptos como la sostenibilidad económica, social y medioambiental. Todos ellos hacían referencia a la necesidad de planificar un desarrollo futuro sobre la base no de una sola actividad económica, sino de distintas, pero teniendo en cuenta que éstas significaran la mejora del conjunto de la sociedad y no fuesen destructivas con el entorno natural.
En Tarifa, a diferencia de otros municipios cercanos, parece que se ha optado por el turismo como principal y, lamentablemente, única actividad económica. De una forma desenfrenada se ve como si fuese “la gallina de los huevos de oro” que permitirá a todo un municipio mantener su economía. Sin embargo, nada más lejos de la realidad.
Esta actividad cada vez de forma más acentuada está provocando desequilibrios económicos, sociales y medioambientales. Por poner un ejemplo: la mayor parte de las inversiones que se han hecho en los últimos años han sido en apartamentos turísticos. Estas inversiones, en su inmensa mayoría, no son de gente del pueblo y los beneficios, por tanto, no se quedan en Tarifa. Además este tipo de hospedaje turístico no genera tanta riqueza para el conjunto de la sociedad como sí generan los hoteles, ya que los beneficios van casi exclusivamente para los propietarios de la finca.
La compra de inmuebles como inversión ha elevado el precio de la vivienda de forma exponencial. De esta forma, obliga a los tarifeños y tarifeñas a tener que buscar viviendas fuera del municipio. En esta dinámica también se enmarca el hecho de que espacios que deberían ser activados como forma de mantener y fomentar la economía del pequeño comercio local se intentan absorber por el sector del turismo. Nos referimos al mercado de abastos (conocido en Tarifa como “la plaza”). En este espacio, durante décadas, familias tarifeñas han salido adelante con esfuerzo y trabajo. Hoy da una imagen de abandono con puestos cerrados y otros vacíos, que podrían ser ocupados para aumentar la oferta dentro del mismo. Pues bien, a pesar los problemas que genera, hoy desde las autoridades municipales se sigue apostando todo al negro: es decir, al turismo.
En esa necesidad de diversificar la economía no debería olvidarse actividades primarias tan importantes como la ganadería, la agricultura y la pesca. Tarifa históricamente ha sido un pueblo ligado al mar y al campo. Con respecto al campo, no debería perder de vista las nuevas fórmulas de explotación agraria (sobre todo en los referentes a la producción ecológica). Estas actividades, poco a poco van agrandando el mercado, tanto en agricultura como en ganadería. En el término municipal ya se conocen algunas incipientes iniciativas privadas, pero para que tomen cuerpo con una cierta importancia en la economía local se necesita que desde los poderes públicos (empezando por el municipal) se tenga en cuenta la necesidad del desarrollo y diversificación económica del municipio.
Con respecto a la pesca, una noticia ha venido a llenar de esperanza a las personas que trabajan en ese sector. El aumento de la cuota de atún rojo se va a hacer pronto realidad y es una oportunidad de oro para que las reivindicaciones históricas de la flota artesanal se tengan en cuenta. Las autoridades competentes deberían acceder al aumento del tonelaje de las pequeñas embarcaciones de Tarifa que esperan como agua de mayo el poder aumentar sus capturas para garantizar su subsistencia y aportar vida a la economía local. Grupos políticos como el PSOE a nivel local han trabajado para que sea posible. Ojalá lo consigan de la mano del sector, porque no sólo de turismo puede vivir Tarifa.
Nada más lejo de la realidad en cuanto se habla del Mercado.. hace un tiempo una concejala intentó darle un renovado aire gastronómico turístico al mercado…un lavado de cara símil a lo que se encuentra en alrededores llámese Barbate…y se llevó la traba interna desde el ayuntamiento( ohhh los funcionarios…que buenos son!l)
De los puestos vacíos mejor ni hablar…y de la poca facilidad que han dado desde el ayuntamiento para poder cogerlo y montar algo ni hablar…
Estáis dando palos de ciego últimamente solo enfocados en tergiversar manipular y venderse a la propaganda bajo las siglas socialistas…de vergüenza