
El pasado martes se celebró un pleno extraordinario en el que destacaron dos cuestiones: una modificación presupuestaria y, de otra, una modificación en la relación de puestos de trabajo.
La modificación del presupuesto permitirá al equipo de gobierno local abordar proyectos en el municipio. Algunos de estos proyectos han sido reclamados por la oposición. Es el caso del “bono impulsa Tarifa” para el comercio local. Ahora, este equipo de gobierno lo denomina “bono consumo Tarifa + cerca”, un cambio de nombre que puede responder a la estrategia del actual gobierno de ocultar cómo continúan con muchas propuestas iniciadas con el anterior alcalde.
Por otra parte, la modificación en la relación de puestos de trabajo afecta a las áreas de Tesorería, Intervención y Secretaría, y ha consistido en incrementar los complementos en la nómina de los responsables de estas áreas. Según se ha comentado, con esta medida se pretende hacer más atractivas estas plazas y conseguir que sean ocupadas por funcionarios de la Administración Local con habilitación de carácter nacional.
El actual ayuntamiento tiene vacantes las tres plazas de este cuerpo de funcionarios. Concretamente, la Secretaría (con funciones comprensivas de la fe pública y el asesoramiento legal preceptivo), la Intervención (que realiza el control y la fiscalización interna de la gestión económico-financiera y presupuestaria) y la Tesorería (encargada de la contabilidad, tesorería y recaudación) están ocupadas de forma interina.
La dificultad manifiesta que tiene el ayuntamiento de Tarifa (así como otros muchos entes locales) para consolidar a este tipo de personal hace que muchas veces estas funciones sean desempeñadas de manera interina por algún funcionario municipal, lo que posibilita que el Ayuntamiento pueda seguir funcionando, y ello es de agradecer.
Lo realmente extraordinario y positivo es que esta propuesta ha llegado a pleno con el apoyo de todos los grupos políticos y sindicatos. Algo que, por una parte, no deja de ser un signo de que se pueden llegar a acuerdos de consenso que beneficien al Ayuntamiento y, por extensión, a toda la ciudadanía. Al mismo tiempo, demuestra que este Ayuntamiento tiene deficiencias estructurales que deberían ser abordadas con el consenso y la participación política y social.
Esperemos que estas medidas de aumentar el sueldo sean efectivas, pero no se debería olvidar que también es muy importante crear unas condiciones de trabajo que generen ilusión entre los empleados municipales. Para ello, es necesario abandonar las críticas y descalificaciones por parte de los responsables políticos. Expresiones como “son un cáncer”, o culpabilizar al personal del ayuntamiento como responsable de la situación municipal, no ayudan a un clima de trabajo bueno.
Puede que la motivación pecuniaria pueda mejorar las expectativas del personal del cuerpo de funcionarios habilitados que vean rentable venir a Tarifa; esperemos que así sea. Pero no se debería olvidar que hay otros aspectos del desempeño de la función pública que poco tienen que ver con cobrar más o menos dinero y que también hacen atractivo el trabajo. Siempre se ha comentado que hay lugares marcados en negro que son los últimos que piden como destinos otros trabajadores públicos (maestros, médicos, etc.).
Cuidar al personal municipal debe ser una buena práctica. El último secretario habilitado del ayuntamiento, que dejó su plaza poco después del cambio de alcaldía, dirigió a los equipos de gobierno y de la oposición una carta donde recordaba que “el capital humano municipal es lo más importante para mejorar la atención a la ciudadanía, y que la buena selección e igualdad de oportunidades debe ser, por exigencia de la Constitución, el eje de actuación en la función pública, sin tratos de favor.”
Unas palabras de despedida que dejaron muchas incógnitas. Pero aún más llamativo fue su referencia vehemente a los momentos ingratos vividos en el desempeño del cargo en Tarifa. Literalmente, afirmó:
“No nos engañemos, también he sufrido ingratitudes y presiones, pero bien sabéis que no me ha temblado el pulso.”
Algunas interrogantes nos aparecen: ¿a qué presiones se refería? ¿Tuvieron que ver estas presiones con asuntos donde estaban presentes algunos de los nuevos concejales?