
El último pleno municipal ha llenado dos artículos de opinión y muchas noticias en redes sociales. Muchas cosas que se dijeron en el mismo muestran el talante y el talento de quienes nos representan públicamente, para bien y para mal.
El reconocimiento del alcalde de no cumplir sus compromisos con el resto de grupos políticos es un dato curioso. Así, no consensuar las fiestas locales (aunque lo prometió durante dos años) demuestra que este equipo de gobierno se pone la piel de cordero, de dialogante, pero en el fondo no lo es.
Conforme pasa el tiempo, se les desmonta el mantra de la herencia recibida y empieza a crearse el mantra de la herencia que van a dejar.
A estas alturas del mandato, ya nadie duda de la prioridad que el PP y NAT dan a determinados aspectos tradicionalistas, que cuentan con una financiación pública muy superior a la de otras actividades sociales y que utilizan para contentar a su parroquia. A veces, todo esto termina en escenas esperpénticas. Pudimos ver y escuchar cómo el concejal de Montes le dice al portavoz socialista: “Le voy a dar una buena noticia, no va a haber escuela de tauromaquia”. Y, a renglón seguido, explica que no es porque faltaran niños, aunque sólo se habían apuntado 9 (para hacer bulto metió a padres y familiares). Recordemos que, para ello, contaba con una partida presupuestaria muy elevada, que discriminaba al resto de la infancia tarifeña. Y lo lía todo aún más cuando intenta salir de ese embrollo y dice que va a dedicar esa partida presupuestaria a otras prioridades existentes. ¿Prioridades ahora o desde hace tiempo?
Es en el turno de ruegos y preguntas donde los grupos de la oposición hacen su labor de fiscalización del gobierno local donde los plenos alcanzan su mayor dinámica y se observan mayores contradicciones.
En este último pleno, el portavoz de Ganar Tarifa en su batería de ruegos y preguntas, esgrimió una serie de argumentos que, en muchas ocasiones, pusieron contra las cuerdas al equipo de gobierno local, ya que las respuestas que daban eran totalmente infundadas. Otras preguntas las tuvo que aplazar ya que, el portavoz de Nuevos Aires, a quien iba dirigidas, se había ausentado del pleno.
Ganar pidió una vez más la presencia de un arqueólogo en la plantilla municipal. Algo debería estar más que asumido en este pueblo. No en balde, a todos los representantes políticos, en determinados momentos, se les llena la boca hablando del patrimonio cultural tarifeño. Pues este patrimonio hay que cuidarlo; no solamente hay que decirlo, hay que hacerlo.
No menos curiosas resultaron las respuestas del alcalde sobre determinados asuntos urbanísticos y de ocupación de espacios públicos. En pocas palabras, reconocía la poca vigilancia de este gobierno local y, por efecto, la pérdida de autoridad para el cumplimiento de la normativa. Así, en el asunto de las vallas publicitarias del paseo marítimo, reconoció que no cumplen la normativa, pero que siguen estando en pie. A la pregunta de cuántas inspecciones urbanísticas se habían realizado desde que entraron a gobernar, el alcalde contestó de forma genérica y sin dar datos (y eso que la pregunta se había hecho por escrito meses antes). Y como siempre, cuando no saben qué decir, se hacen un lío, y por ello el alcalde reconoce que se hacen, pero no las suficientes, pero que hay que hacerlas.
Pero cuando más incómodo parece sentirse el equipo de gobierno actual es con el turno de preguntas del Partido Socialista, quizás por la experiencia pasada del PSOE en labores de gobierno. En esa situación, el gobierno local muestra un rosario de frases escapatorias que pueden indicar una pérdida de control de la situación.
Así, cuando una concejala del PSOE pregunta a la concejala del PP responsable de educación si sabía qué iba a hacer con el dinero que se había ofrecido en ayudas a los colegios (si lo iba a destinar en gastar en materiales, si se haría una contratación específica por obras en centros educativos, …) la responsable de educación a nivel municipal contesta: “Pues mira, sé cómo lo voy a gestionar. No se lo voy a decir. Ya se enterará o se lo contestaré por escrito. Gracias”.
Algo que puede sonar fuera de tono, pero que, sin duda, fue superado por ella misma. Un poco antes, en ese mismo debate, la delegada de educación se había dirigido a la concejala socialista para decirle si iba a seguir haciendo preguntas. La edil del PSOE contestó que seguiría porque estaba en su derecho. Ello provocó una reacción en la concejala del PP que está dando mucho que hablar, ya que se ha visto como arrogante. Literalmente, dijo: “Vale, no, se lo digo para ir contestándolas por escrito, porque lo que usted comprenderá es que no van a estar los ciudadanos, los trabajadores y vamos a estar aquí toda la tarde escuchándola a usted”.
Que cada cual valore quién degrada y quién no los plenos.
A mí Prin.