España y Reino Unido preparan el derribo de la verja de Gibraltar para enero del 2026

El diario ‘El País’ confirma las conversaciones entre ambos gobiernos para hacer efectivo el acuerdo estrella del Tratado sobre Gibraltar y que Pedro Sánchez viajará al Reino Unido el próximo 3 de septiembre para reunirse con el primer ministro británico.

Inicio del camino hacia la frontera de Gibraltar en La Línea/Shus Terán

El anuncio, adelantado por El País, de que España y Reino Unido planean derribar la verja de Gibraltar en enero de 2026 sitúa a ambos gobiernos ante un posible cambio histórico en su relación. La cerca, levantada en 1909 y cerrada por completo entre 1969 y 1982, ha sido durante más de un siglo un símbolo de las tensiones políticas y diplomáticas en torno al Peñón.

La hoja de ruta es clara: Bruselas debe presentar en octubre el texto definitivo que regule este nuevo marco de relación a tres bandas —España, Reino Unido y Gibraltar—, con la previsión de que quede ratificado en diciembre. La eliminación de la frontera física permitiría abrir una etapa inédita marcada por la libre circulación de personas y un marco común de cooperación.

El impacto local es uno de los ejes más sensibles. En el Campo de Gibraltar, donde la verja forma parte del día a día, la noticia se recibe con expectativas pero también con cautela. El alcalde de La Línea de la Concepción, Juan Franco, expresó su “optimismo contenido”, recordando que junto al tránsito de personas quedan pendientes cuestiones legales, fiscales, laborales, de vivienda y medioambientales que resultan decisivas para la población de la comarca.

Desde el Reino Unido, el discurso ha oscilado entre la disposición al acuerdo y la defensa de la soberanía. Londres insiste en que el marco negociado no implica un “Peñón Schengen”, sino una frontera más fluida. Por su parte, el ministro principal de Gibraltar, Fabián Picardo, ha mostrado respaldo al proceso, subrayando los beneficios prácticos que supondría para los habitantes del territorio.

En el ámbito político español, el debate también se traslada al terreno interno. Mientras dirigentes socialistas confían en que el presidente Pedro Sánchez pueda avanzar hacia un acuerdo en su reunión con el primer ministro británico, Keir Starmer, el próximo 3 de septiembre, desde el Partido Popular se cuestiona la viabilidad del proyecto, al que califican de “humo”.

De culminar con éxito, el derribo de la verja no solo resolvería un problema de movilidad, sino que supondría el fin de uno de los símbolos fronterizos más duraderos de Europa, abriendo una etapa en la que la cooperación regional y las relaciones bilaterales estarán a prueba.