
Mientras en Gaza y en otras partes del mundo los niños mueren de hambruna, mientras estas y otras muchas catástrofes pasan, la vida de los pueblos sigue su rutina. Y, como quien no quiere la cosa, volvió a celebrarse el pleno ordinario en nuestro Ayuntamiento. Plenos que siguen demostrando que en política las formas son tan importantes como los contenidos. Y es que, si bien desde la Alcaldía y desde la portavocía del PSOE parece que se intenta que los plenos discurran con menos crispación, siempre hay quien intenta romper ese clima con un discurso vacío en el contenido y estridente en la forma, parecido al populismo “trumpiano”.
Contestar al PSOE una y otra vez con el manido discurso de “ustedes están en la oposición porque ahí los puso el pueblo de Tarifa” o “durante 8 años no hicieron nada” tiene un recorrido muy corto, ya que falta a la verdad. Sólo recordar que el PSOE ganó las elecciones. Sólo recordar que la gestión de la maquinaria administrativa municipal sin escándalos ni amenazas a los trabajadores es algo que ellos no han hecho. Pero se podría recordar otras muchas cuestiones, como por ejemplo, que, mientras ellos en materia educativa solamente han gastado dinero público en un concurso trasnochado, con el PSOE se afrontó una obra de climatización de los colegios, quizás la mayor inversión en décadas. Y así, en muchas otras áreas. Puede que se quedaran cosas sin hacer o algunas que se hicieron no gustasen a todas las personas, pero decir insistentemente que durante siete años no se hizo nada, es faltar a la verdad. Se obvia que hubo una pandemia y que algunos de los concejales y concejalas que hoy están en el gobierno estaban en la oposición y, por extensión, se podría entender que no hacían nada para buscar solución a los problemas. Estos ataques son simplemente populismo aderezado con sentimientos negativos.
Como populista fue el trato dado al tema de la vivienda. Confundir a la gente con que una delimitación de una actuación urbanística permite garantizar viviendas en esta legislatura no es serio. Además, este tipo de noticias lleva truco. Imaginemos un gran mantel en el que distintas personas con hilos distintos hacen en determinados trozos lo que a cada una le dé la gana. Si se ve uno solo de esos trozos, puede que parezca tener sentido; pero si se ve el mantel en su conjunto, se verá que lo han terminado convirtiendo en algo totalmente desastroso. Eso es lo que pasa con el urbanismo cuando un término municipal (mantel) tan extenso se aborda sin criterio común.
Desde hace años el problema de la vivienda es acuciante en Tarifa, pero, además, es uno de los negocios más boyantes. En Tarifa no se para de construir viviendas, pero ¿para quién? Nuestros actuales gobernantes se empeñan en vender el bálsamo de Fierabrás contra la escasez de vivienda y despliegan una retórica totalmente vacía. El concejal de vivienda (que, por cierto, es una paradoja que no está incluida en urbanismo) comentó que el proyecto que se llevaba pleno había sido rechazado por el anterior gobierno municipal (aunque entre dientes reconocía que no era exactamente el mismo proyecto). Pues bien, parece de lógica que, si ese proyecto fuese tan bueno como ellos dicen, seguro que ningún gobierno lo hubiera dejado pasar.
Igualmente, a la argumentación de la falta de recursos hídricos, volvió a responder con un despliegue de retórica engañosa, repitiendo hasta la saciedad la idea de que un plan director solucionaría los problemas. Parece que obvia que muchos de los problemas actuales pueden venir de una falta de planificación previa y que, por lo tanto, sería bueno aprender de los errores para diseñar un futuro mejor.
Solo resta decir que, como se dijo en el pleno y luego han dicho colectivos sociales, no se aprobó construir viviendas de VPO, únicamente la delimitación de una actuación urbanística (ATU-TA-01). Hasta llegar a las prometidas viviendas queda mucho. Y, cabe la posibilidad, como dijo el portavoz socialista, de que, lamentablemente, sean muy pocos los tarifeños y tarifeñas que cumplan los requisitos para conseguirlo, porque ganar más de 50.000 euros al año es una cifra al alcance de poca gente, por mucho que el gobierno progresista de España haya mejorado el salario mínimo interprofesional.
Y es que, como propuso el PSOE y han defendido otras fuerzas políticas y sociales, estas y otras actuaciones de calado urbanístico se deben contemplar en una planificación global de lo que se quiere para Tarifa para los próximos 10 o 20 años, y no a trozos. Porque, a veces, los atajos no traen nada bueno, especialmente en asuntos importantes.