
La almadraba de Tarifa estrenó el pasado viernes la temporada de pesca del atún rojo con una primera levantá que se saldó con la captura de 96 ‘bichos’, un arranque que confirma las buenas sensaciones con las que el sector afronta esta campaña. La faena, sin embargo, ha tenido que detenerse de forma momentánea debido a la fuerte levantera del fin de semana, que hoy comienza a perder intensidad y podría permitir en las próximas horas o mañana la segunda levantá.
El inicio no ha podido ser más alentador. El tamaño y la calidad de los ejemplares capturados han reforzado la confianza de la marinería en una temporada que llega marcada por el aumento del 17% en la cuota de capturas aprobada por la Comisión Internacional para la Conservación del Atún Atlántico (ICCAT). Un incremento que se traduce en más margen de trabajo y mejores perspectivas económicas para los seis meses que dura la campaña.
La meteorología manda en esta pesquería milenaria y el viento de levante ha obligado a amarrar durante varios días, a la espera de que el mar ofrezca una nueva ventana de oportunidad. Si se cumplen las previsiones, entre hoy y mañana podría realizarse la segunda levantá, con un copo que se presume aún más cargado tras estos días de parón obligado.
Más allá de las cifras, el arranque ha devuelto a la playa y al mar ese ritual colectivo que cada primavera forma parte del paisaje humano de Tarifa. La levantá vuelve a poner en escena un arte de pesca que ha marcado la historia del litoral gaditano y que hoy combina tradición y modernidad para adaptarse a los nuevos tiempos.
La almadraba, uno de los oficios más antiguos del Mediterráneo, sigue siendo un pilar económico y cultural de la zona. Desde las antiguas redes de fibras naturales hasta los materiales actuales, la técnica ha evolucionado sin perder su esencia: una compleja organización de trabajo en la que cada puesto resulta imprescindible para que la faena se desarrolle con seguridad y precisión.
En este contexto, el sector mira también al futuro con un objetivo claro: garantizar el relevo generacional. La incorporación de trabajadores jóvenes se considera clave para asegurar la continuidad de una actividad que define la identidad local y que, tras años de restricciones, encuentra en el aumento de cuota un motivo añadido para la esperanza.
Mientras el levante termina de amainar, la almadraba tarifeña aguarda el momento de volver a izar el copo. Tras una primera levantá prometedora, todo apunta a que la segunda podría llegar en breve, con el optimismo renovado de una marinería que confía en que esta sea una gran temporada.