Vecinos de Betis y Betijuelo muestran rechazo al proyecto de coto de caza en un entorno natural

En el pasado pleno ordinario, representantes del Partido Socialista señalaron que el proyecto enfrenta un amplio rechazo social y vecinal. Desde la Concejalía de Montes, dirigida por Ricardo Silva, se confirmó que el Ayuntamiento respalda la iniciativa y que la Junta de Andalucía ha otorgado el permiso correspondiente.

Los habitantes de las pedanías de Betis y Betijuelo, en el municipio de Tarifa, han expresado su oposición a la creación de un coto de caza en los montes de Betis y sus alrededores, próximos a las playas de Punta Paloma y Bolonia. Según fuentes vecinales, la iniciativa cuenta únicamente con el apoyo de dos propietarios, quienes presentaron la solicitud, mientras que la mayoría de residentes se manifiesta en contra.

En el pasado pleno ordinario, representantes del Partido Socialista señalaron que el proyecto enfrenta un amplio rechazo social y vecinal. Desde la Concejalía de Montes, dirigida por Ricardo Silva, se confirmó que el Ayuntamiento respalda la iniciativa y que la Junta de Andalucía ha otorgado el permiso correspondiente. La cesión de terrenos públicos por parte del Ayuntamiento se justifica por la necesidad de controlar la población de jabalíes, aunque no se ha detallado si se contemplan medidas similares en otros montes del municipio.

El alcalde, Santos Perea, comentó que la propuesta genera posiciones divididas, con algunos vecinos a favor y otros en contra. La oposición vecinal, no obstante, subraya los riesgos que supondría la actividad cinegética para residentes, senderistas y deportistas que utilizan la zona.

Las asociaciones de vecinos de Betis y Sierra de San Bartolomé de Betijuelo han remitido un escrito a la Delegación Territorial de Sostenibilidad y Medio Ambiente de la Junta de Andalucía en Cádiz, solicitando que se detenga la aprobación del coto. Según explican, la información sobre el proyecto llegó a los vecinos de manera informal a través de mensajes de WhatsApp, sin comunicación previa oficial.

Los colectivos vecinales argumentan que el monte, que cuenta con viviendas dispersas, constituye un espacio de uso cotidiano para residentes y visitantes, y que la presencia de cazadores podría comprometer la seguridad pública. Además, destacan el impacto sobre las actividades turísticas y deportivas, como senderismo, ciclismo, equitación y escalada, así como la posible perturbación de fauna protegida, como el alimoche.

Los promotores sostienen que la medida es necesaria para controlar la proliferación de jabalíes, pero los vecinos señalan que existen alternativas, como el uso de jaulas trampa, que no implican la instalación de un coto de caza. Según indican, esta justificación se considera insuficiente para modificar un espacio que hasta ahora ha permanecido como refugio natural.