El Teatro Cine Alameda acogió ayer la solemne ceremonia de Honores y Distinciones del Ayuntamiento, con la entrega de la Llave de la Ciudad a la Virgen de la Luz, la Medalla de la Ciudad a Almadraba y los títulos de Hijo Predilecto e Hijo Adoptivo a Juan Antonio Patrón y Juan Pedro Varo.

El Teatro Cine Alameda se convirtió ayer en escenario de memoria, reconocimiento y gratitud. Tarifa se detuvo para mirar a quienes, desde la cultura, la investigación, la tradición, la solidaridad, el deporte, la vida social y el servicio a los demás, han contribuido a construir la ciudad que hoy es. El acto oficial y protocolario de Honores y Distinciones del Ayuntamiento reunió a representantes institucionales, colectivos y ciudadanos en una ceremonia solemne que recupera una tradición municipal cuya última edición se remontaba a 2017.
La voz de la soprano tarifeña Mariluz Román abrió la jornada, acompañada por la música y la emoción que marcaron una tarde dedicada a reconocer trayectorias individuales y colectivas. Después, el concejal de Cultura y Patrimonio, Nacho Trujillo, tomó la palabra para dar comienzo al acto y situar el sentido de los galardones: “Hacen memoria colectiva, y subrayan compromisos, perseverancia y entrega a la comunidad”. Unos valores que, expresó, deben servir también de ejemplo para las generaciones futuras.
Las distinciones, propuestas por la Alcaldía y ratificadas por la Corporación Municipal el pasado 30 de junio, pusieron nombre y rostro a una idea compartida: la identidad de Tarifa se sostiene tanto en sus grandes referencias históricas como en el trabajo cotidiano de quienes la sienten y la mantienen viva.
La Llave de la Ciudad, para la Patrona
Uno de los momentos más significativos llegó con la entrega simbólica de la Llave de la Ciudad a la Pontificia y Real Congregación de María Santísima de la Luz Coronada, Patrona y Alcaldesa Perpetua de Tarifa. El reconocimiento, vinculado al 275.º aniversario de su Patronazgo, conmemorado el pasado año, representa el homenaje institucional a una devoción que forma parte inseparable de la historia, la cultura y la vida de generaciones de tarifeños.
La distinción trasciende el ámbito religioso para adentrarse en la memoria compartida de la ciudad. En torno a la Virgen de la Luz se han transmitido tradiciones, recuerdos y vínculos que han pasado de padres a hijos, consolidando una de las expresiones más reconocibles de la identidad local.
Alfonso Pacheco, en representación de la congregación, recibió el reconocimiento con emoción y apeló al compromiso que simboliza la llave entregada. “Son unas llaves que invitan a renovar el compromiso con Tarifa y todos sus habitantes”, afirmó. En su intervención, subrayó que la devoción mariana debe traducirse en una forma de mirar y tratar a los demás: “El sentido más profundo de la devoción mariana es mirar a María y aprender a querer a todos los demás por igual, sin distinciones”. La fidelidad y el compromiso con toda la ciudadanía, añadió, constituyen el mayor regalo.
Medio siglo de música y raíces
La cultura popular tuvo también un lugar destacado con la concesión de la Medalla de la Ciudad al grupo de música folk Almadraba, coincidiendo con el 50 aniversario de su fundación. Cinco décadas de investigación, recopilación e interpretación han convertido a esta formación en uno de los referentes de la conservación del patrimonio musical tradicional de Tarifa y Andalucía.
Romances, canciones populares, cantos de faena y melodías marineras forman parte del legado que Almadraba ha contribuido a preservar y transmitir. Una labor que no solo mantiene vivas las expresiones musicales de otros tiempos, sino que proyecta la imagen de Tarifa más allá de sus límites geográficos y acerca sus raíces a las nuevas generaciones.
El reconocimiento pone en valor la continuidad de un trabajo cultural que exige constancia, conocimiento y compromiso. Porque conservar la tradición no significa dejarla inmóvil, sino permitir que siga encontrando nuevas voces y nuevos públicos sin perder su origen.
Juan Antonio Patrón, Hijo Predilecto
La ceremonia distinguió como Hijo Predilecto de Tarifa a Juan Antonio Patrón Sandoval, cuya trayectoria profesional ha convivido con una intensa dedicación al estudio y la divulgación de la historia local.
Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos por la Universidad Politécnica de Madrid desde 1995 y máster en Gestión Portuaria e Intermodalidad, Patrón desempeña desde 2007 la Jefatura del Área de Desarrollo Sostenible de la Autoridad Portuaria de la Bahía de Algeciras y, desde 2012, ejerce como coordinador del Puerto de Tarifa. A esa trayectoria se suma su etapa como Cronista Oficial de la Ciudad, entre 2005 y 2011, y el Premio de Investigación de Temas Tarifeños que obtuvo en 1998.
Su reconocimiento representa el valor de la investigación rigurosa como herramienta para comprender el presente desde el conocimiento del pasado. Su trabajo ha contribuido a documentar y difundir el patrimonio histórico, cultural y documental de Tarifa, preservando una memoria que pertenece al conjunto de la ciudadanía.
En su discurso, Patrón reivindicó una ciudad con personalidad propia, alejada de la idea de ser un simple decorado: Tarifa, sostuvo, es una población con raíces que ha sabido mirar al exterior sin renunciar a sus orígenes. También defendió que “el futuro de Tarifa sólo puede construirse con el compromiso de su ciudadanía”.
No faltaron las referencias a su familia ni la reafirmación de su compromiso con la investigación y la historia. Un reconocimiento que enlaza la trayectoria personal del galardonado con una tarea colectiva: conocer Tarifa para entenderla y transmitirla.
Juan Pedro Varo, Hijo Adoptivo
El título de Hijo Adoptivo recayó en Juan Pedro Varo Salguero, párroco de las iglesias de San Mateo Apóstol y San Francisco, cuya vida pastoral y social ha estado estrechamente vinculada a Tarifa durante buena parte de su ministerio sacerdotal.
Desde su llegada, primero como vicario y posteriormente como párroco, Varo ha acompañado a numerosas generaciones de vecinos en momentos decisivos de sus vidas. Su labor, desarrollada desde la cercanía y la vocación de servicio, ha trascendido el ámbito estrictamente religioso para convertirse en una presencia reconocible en la vida cotidiana de la comunidad, especialmente para quienes han necesitado apoyo y consuelo.
Visiblemente agradecido, expresó su orgullo por haber sido testigo de la historia reciente de Tarifa y, al mismo tiempo, parte de ella. Su intervención tuvo también un marcado carácter personal, con un recuerdo para su madre, en una fecha que coincidía con el aniversario de su fallecimiento, y palabras de agradecimiento para la familia Garrido Rodríguez, de la que dijo sentirse un miembro más.
El homenaje puso así el acento en una forma de pertenencia que se construye con los años, a través de la convivencia, los afectos y la entrega a una ciudad que acaba haciendo suyos a quienes la sirven.
Un reconocimiento compartido
Tras las principales distinciones, la ceremonia continuó con la entrega de menciones honoríficas a personas, asociaciones y entidades que han destacado en distintos ámbitos de la vida tarifeña.
Entre los primeros reconocimientos figuraron la asociación Tarifeños Solidarios; María Villanueva, a título póstumo; Manuel Ulloa; Sebastián Hidalgo; Paco Vegara, y Mariluz Cádiz. La relación de homenajeados incluyó también a Antonio Rojas Peinado, Diana Sagrista Carrasco, Juan Pérez Chico y Juan Navarro Cortecejo.
La Asociación Mellaria, el colectivo Fandango Tarifeño, el guitarrista José del Valle y el club motorista A tu Aire recibieron asimismo menciones honoríficas. A ellos se sumaron Milagros Salvatierra, José Serrano Doucet, la Unión Deportiva Tarifa y Manuel Rojas Peinado.
La diversidad de los reconocimientos dibujó un retrato de la propia ciudad: asociaciones que trabajan por los demás, personas que mantienen vivas las expresiones culturales, ciudadanos comprometidos con su entorno y entidades que forman parte de la vida social y deportiva. Trayectorias distintas, unidas por el vínculo con Tarifa y por la huella que han dejado en su comunidad.
“Es la ciudad de Tarifa la que hoy os da las gracias”
El alcalde, José Antonio Santos, cerró el acto con un mensaje de agradecimiento dirigido al conjunto de los distinguidos. “Es la ciudad de Tarifa la que hoy os da las gracias”, afirmó, antes de insistir en que “nadie tenga dudas de que Tarifa sabe agradecer a las personas que trabajan por ella”.
Sus palabras pusieron el broche a una ceremonia que devolvió al calendario municipal una cita de especial significado y que sirvió para reconocer públicamente aportaciones que, en muchos casos, se han desarrollado durante años lejos de los focos.
La música volvió a ocupar el escenario para despedir la jornada. Mariluz Román, de nuevo acompañada al piano por Pedro Gavilán, interpretó el popular pasodoble de Tarifa, convertido en himno de la ciudad. Con sus últimas notas concluyó una tarde en la que el Ayuntamiento rindió homenaje a nombres propios y colectivos, pero también a aquello que los une: la voluntad de contribuir a la historia compartida de Tarifa.
