La invasión del alga asiática ya afecta a la pesca, al turismo y a los ecosistemas marinos del litoral andaluz

Verdemar Ecologistas en Acción denuncian y advierten que “cientos de miles de toneladas de biomasa invaden periódicamente nuestras playas, provocando un impacto ambiental comparable al de una “marea negra” silenciosa, similar a la causada por el desastre del Prestige”.
Los ecologistas apuntan a que diez años después de su detección en el litoral del Estrecho de Gibraltar, la presencia de Rugulopteryx okamurae, el alga asiática invasora que amenaza nuestras costas, continúa agravándose sin que las medidas adoptadas hayan logrado frenar su expansión.
Los efectos de esta especie invasora ya son visibles en la actividad pesquera, en la conservación de especies autóctonas y en el equilibrio de los ecosistemas marinos. A ello se suma ahora una creciente preocupación por el impacto que está teniendo sobre el turismo y la imagen de nuestras playas.
Durante la última década, esta alga no ha dejado de colonizar los fondos marinos entre los 0 y los 30 metros de profundidad. Su presencia se extiende desde la Bahía de Algeciras hasta Trafalgar y desde Ceuta hasta Tánger, avanzando además por la costa atlántica hacia el Cantábrico y por el mar de Alborán hacia el Mediterráneo, con riesgo incluso de alcanzar otras zonas europeas como el Adriático.
Las arribazones masivas continúan acumulándose en numerosos puntos del litoral. Las toneladas de biomasa que llegan a las playas generan graves problemas ambientales y de gestión, agravados además por el aumento de la temperatura del agua asociado al cambio climático, que favorece la expansión de la especie.

En 2020, Verdemar-Ecologistas en Acción valoró positivamente que la Unión Europea comenzara a tomar conciencia de la magnitud de esta bioinvasión. La Comisión Europea reconoció entonces los graves problemas que la especie estaba causando en distintos puntos del litoral andaluz y en otras regiones españolas.
A raíz de ello, se inició el proceso para estudiar la inclusión de Rugulopteryx okamurae en la lista de especies exóticas invasoras de la Unión Europea, una medida que permitiría impulsar ayudas para la flota pesquera afectada y fomentar la investigación científica frente a una de las mayores amenazas actuales para la biodiversidad marina.
Sin embargo, seis años después de aquel compromiso europeo y una década después de las primeras denuncias realizadas por colectivos ecologistas, los avances siguen siendo insuficientes y el problema continúa creciendo.
Desde Verdemar-Ecologistas en Acción alertan de que la expansión de esta alga está provocando una grave quiebra económica y ambiental, con consecuencias directas para el sector pesquero, el turismo y la conservación de los ecosistemas marinos.
Diez años después, el “vertido biológico silencioso” continúa colonizando el litoral. Los ecologistas advierten de que, si no se adoptan medidas urgentes y eficaces para frenar su expansión, esta invasión podría convertirse en un problema ambiental de dimensión internacional debido a la extraordinaria rapidez con la que se propaga.