Más de una treintena de antiguos scouts piden al Ayuntamiento que valore su labor en la creación del Grupo Scout “Guzmán el Bueno”.
Por Juan Antonio Criado Atalaya

Más de una treintena de antiguos scouts y otras personas cercanas al grupo han hecho llegar a los distintos grupos políticos de la corporación municipal tarifeña una solicitud formal para reconocer institucionalmente la gran labor realizada por Sebastián Hidalgo Ríos en el impulso y creación del Grupo Scout “Guzmán el Bueno” de Tarifa. Una experiencia educativa en la que participaron niños, niñas y jóvenes del municipio y que propició actividades y espacios de convivencia que marcaron, en buena medida, el desarrollo personal de quienes formaron parte de ella.
UNA HISTORIA QUE SE REMONTA A LOS AÑOS 70
En su exposición de motivos, los firmantes recuerdan cómo, a mediados de los años 70, Sebastián Hidalgo Ríos impulsó a un grupo inicial de siete jóvenes para adentrarse en el escultismo. Su inquietud por organizar un movimiento juvenil en la localidad le llevó a contactar con organizaciones de municipios cercanos, enlazando finalmente con un grupo scout existente en Ceuta.
Una vez tomada la decisión de integrarse en el movimiento scout, se formó la patrulla Liebre, germen del que más tarde sería el Grupo Scout 319 “Guzmán el Bueno”. La labor del responsable adulto fue esencial para cohesionar a sus miembros, otorgando al proyecto una identidad sólida y un atractivo que resultaría decisivo para su continuidad.

CRECIMIENTO, VALORES Y EDUCACIÓN
El grupo fue creciendo progresivamente y se abrió a más niños y jóvenes de la sociedad tarifeña de la época. La creación de la tropa scout, la unidad esculta, la manada de lobatos y el Clan Rover permitió que más de un centenar de jóvenes conocieran los principios scouts, que empezaron a difundirse entre la infancia y la juventud local. El respeto a la naturaleza, la responsabilidad, el amor por el trabajo bien hecho o la ayuda a los demás moldearon el pensamiento de toda una generación. El escultismo, como escuela de ciudadanía basada en la actividad al aire libre, comenzaba a tomar forma en Tarifa.
Desde su responsabilidad como Jefe de Grupo, Sebastián Hidalgo Ríos —conocido como “Chanini”— supervisaba todo el proceso, cediendo poco a poco responsabilidades a aquellos jóvenes que iniciaron con él la aventura del escultismo en la localidad. Gracias a ello, el grupo se amplió de manera gradual, pero constante, mediante la creación de nuevas unidades.
LA COEDUCACIÓN COMO PUNTO DE INFLEXIÓN
En 1980, tras unas jornadas de formación sobre coeducación, el grupo abrió sus puertas a la participación femenina. Con ello, el Grupo Scout 319 incorporó de pleno la coeducación entendida como “un proceso integral, dinámico y permanente de adaptación a la realidad en el que no hay diferencias por razones de sexo”. Fue un paso decisivo que marcó la etapa de mayor crecimiento y diversidad del colectivo.
ACTIVIDADES QUE MARCARON UNA GENERACIÓN
Durante aquellos años se llevaron a cabo numerosas actividades al aire libre. Entre ellas destacaban las “Marchas” o salidas de uno o dos días, que permitían a los jóvenes explorar los alrededores mientras se combinaban caminatas, juegos y distintas dinámicas de grupo.
Los campamentos, especialmente los de Semana Santa y verano, constituían una de las experiencias más esperadas: jornadas de convivencia, reparto de responsabilidades, juegos y los tradicionales fuegos de campamento que fortalecían los lazos dentro del grupo.
El escultismo tarifeño también dejó su huella en la vida social local, impulsando iniciativas como la Caseta Scout en la Feria de Tarifa. Lo que comenzó como una pequeña barra metálica para obtener recursos económicos terminó convirtiéndose, durante algunos años, en la caseta de referencia para la juventud. Igualmente memorables fueron las fiestas de Nochevieja organizadas en el propio local, que congregaban tanto a miembros del grupo como a otros jóvenes de la ciudad.
UN LEGADO EDUCATIVO DURADERO
En definitiva, la repercusión que tuvo en la infancia y juventud tarifeña, durante más de una década, la iniciativa impulsada por Sebastián Hidalgo Ríos fue notable. Se trató de una experiencia que ofreció alternativas educativas y formativas para el crecimiento individual y colectivo de muchos niños y niñas de Tarifa, dejando una impronta que aún hoy es recordada por quienes la vivieron.
Anterior a mi querido amigo Chanini, este movimiento inglés de principios del siglo pasado, fué promocionado en Tarifa por Pepe Romero, esposo de Adela Benitez.Sus hijos podran aportar más datos.
Una gran experiencia para la infancia y juventud de esos años. Merecido reconocimiento.