Luz, brindis y primeros pasos de feria: así arrancó la Feria 2025 en Tarifa

La Feria de Tarifa 2025 ya es una realidad. A medianoche en punto, como dicta la tradición, se encendió el alumbrado del Real. La espera, contenida en un murmullo expectante, estalló en aplausos cuando la puerta del recinto se iluminó. Allí aguardaban las damas juveniles e infantiles, con sus respectivos cortejos, bajo la mirada ilusionada del público. La primera autoridad municipal, flanqueada por la reina juvenil e infantil y sus acompañantes, protagonizó el simbólico corte de la cinta tras el encendido. La Feria ya estaba oficialmente inaugurada.

Tras ese instante cargado de emoción, la feria comenzó a desplegarse en todo su colorido. La calle de atracciones se extendía brillante y bulliciosa, aunque algunos huecos todavía esperaban la llegada de nuevas instalaciones. No obstante, el ambiente no daba tregua.

Entre el polideportivo y el parque de bomberos se abría un mundo de aromas: puestos de patatas asadas, churrerías, cafeterías y hamburgueserías ofrecían sus primeras raciones a feriantes con hambre de fiesta. Y girando en dirección al corazón del Real, frente al parque de bomberos, se abría la gran explanada de las casetas, donde la música, el bullicio y los primeros brindis comenzaban a marcar el compás de la noche.

En la caseta de la Peña Taurina, Fandango Tarifeño y Amigos del Caballo, ya se alzaban las primeras jarras de rebujito entre risas y palmas. Era el inicio de una larga semana de celebración. Muy cerca, la caseta de la Casa del Pueblo del Partido Socialista, una de las más veteranas del Real, acogía también a sus primeros visitantes. Completando esa misma acera, la de Los Nuevos Veteranos sumaba otra opción para disfrutar en familia o entre amigos.

Frente a ellas, un hueco que evocaba tiempos pasados: ya no estaba la desaparecida caseta de los medios, antaño conocida como 5mentarios, que marcó una época en la Feria de Tarifa. En su lugar, más grande que el año anterior, se encontraba La Pañola, que ofrecía comida y bebida a precios accesibles para todos los bolsillos. Tras ella, un rincón que no falta nunca: el puesto de codornices, uno de los sabores más tradicionales y queridos de la gastronomía ferial tarifeña.

Las casetas del Revuelo y el Levantichón mostraban sus pórticos a rebosar de público. En su interior, la fiesta ya estaba en marcha con un buen número de personas animando la primera noche. Y como colofón, La Caleta. Una caseta renovada, muy distinta a la de antaño, que este año parece haber asumido el papel de caseta de la juventud. Prueba de ello, la larga cola de chicos y chicas que esperaban su turno para entrar, con ganas de bailar y celebrar.

La primera noche de Feria transcurrió entre brindis y bailes, todavía con cierta contención, pues este domingo muchos tienen una cita ineludible: la entrada de la Patrona. Mañana, desde el Santuario, numerosas personas la acompañarán, marcando otro de los momentos más esperados de estas fiestas.

Tarifa ya está de feria. Y esto solo acaba de comenzar.