‘Ca-minando Fronteras’ presenta su informe «Monitoreo del Derecho a la Vida 2025», que constata un aumento de las tragedias y los naufragios. La ruta argelina se consolida como el cruce migratorio más transitado, supera a la atlántica y duplica su mortalidad respecto al año anterior. el cruce del Estrecho ha estado marcado por un notable aumento de los intentos de llegada y de las tragedias en los accesos a nado a Ceuta. En esta zona se han contabilizado 139 víctimas, de las cuales el 24 % son niños, niñas y adolescentes.

Antes de que concluya el año, la organización Ca-minando Fronteras ha hecho público su informe «Monitoreo del Derecho a la Vida 2025», un análisis detallado de las rutas migratorias en la Frontera Occidental Euroafricana, un espacio que comprende la frontera marítima y terrestre entre España y la franja costera que se extiende desde Guinea Conakry hasta Argelia.
La investigación documenta que entre enero y el 15 de diciembre de 2025 3.090 personas perdieron la vida intentando alcanzar territorio español. Del total de víctimas, 192 eran mujeres y 437 niños, niñas y adolescentes. Las cifras del informe fueron cerradas el 15 de diciembre de 2025.
El estudio analiza 303 tragedias registradas a lo largo de las distintas rutas migratorias, e incluye un seguimiento específico de 70 embarcaciones desaparecidas sin dejar rastro.
La ruta argelina se ha convertido en el principal cruce migratorio hacia el Estado español, por delante de la ruta atlántica hacia Canarias. En este trayecto se han documentado 1.037 víctimas en 121 tragedias marítimas. El recorrido desde Argelia hacia las Islas Baleares, especialmente hacia Ibiza y Formentera, se reafirma como uno de los más peligrosos por la longitud y dificultad del trayecto. Se trata, además, de una de las rutas más opacas e invisibilizadas por las instituciones, lo que incrementa la desprotección del derecho a la vida, retrasa la activación de los sistemas de búsqueda y rescate y pone de manifiesto la escasa cooperación entre países.
La ruta atlántica hacia las Islas Canarias continúa siendo la más letal, con 1.906 víctimas, aunque el informe constata un retroceso significativo en el número de llegadas y de tragedias. No obstante, se ha abierto una nueva ruta, más larga y peligrosa, hacia el archipiélago canario, con salidas desde Guinea Conakry. En más de la mitad de estas embarcaciones viajan mujeres, niños, niñas y adolescentes.
Por su parte, el cruce del Estrecho ha estado marcado por un notable aumento de los intentos de llegada y de las tragedias en los accesos a nado a Ceuta. En esta zona se han contabilizado 139 víctimas, de las cuales el 24 % son niños, niñas y adolescentes.

“La reducción del número global de personas fallecidas en las fronteras no es consecuencia de una mayor protección del derecho a la vida. A pesar de este descenso estadístico, estamos registrando un aumento del número de tragedias, ya que muchas de las rutas actuales utilizan embarcaciones con menos personas a bordo, lo que fragmenta las cifras sin reducir la letalidad”, explica Helena Maleno, coordinadora de la investigación. “Al mismo tiempo, observamos un incremento de los intentos de llegada y de los episodios mortales, especialmente en la ruta argelina y en los cruces a nado hacia Ceuta, así como la apertura de nuevas rutas cada vez más largas, lejanas y peligrosas, que exponen a las personas a un riesgo extremo”, añade.
El informe concluye que las muertes y desapariciones en las fronteras del Estado español se producen en un contexto marcado por la insuficiente activación de los dispositivos de rescate y por la externalización del control y la gestión fronteriza hacia terceros países, dinámicas que incrementan la vulnerabilidad y la desprotección de las personas durante los trayectos migratorios.
La investigación identifica, además, diversas causas que afectan directamente al derecho a la vida en los cruces migratorios, muchas de ellas vinculadas a la responsabilidad gubernamental, como la demora en la activación de las búsquedas, la falta de coordinación entre Estados o la omisión del rescate aun cuando se dispone de la posición de las embarcaciones. A ello se suman factores estructurales que empujan a las personas a emprender trayectos extremadamente peligrosos, como el uso de infraembarcaciones, las largas distancias, la sobrecarga de las pateras y las condiciones meteorológicas adversas.
Desde 2007, el colectivo Ca-minando Fronteras gestiona una línea telefónica de alertas operativa las 24 horas del día, los 365 días del año, a través de la cual se reciben avisos de personas en peligro en las fronteras. Toda esta información se centraliza en el Observatorio de Derechos Humanos, creado en 2014, que alberga una base de datos con alertas de embarcaciones en riesgo en el mar y un registro de personas fallecidas y desaparecidas, construido con la aportación de familiares y comunidades migrantes.