La Tarifeña. De patrimonio municipal y suelo industrial a 100 viviendas de mercado libre. ¿Para quién estamos transformando Tarifa?

Por: Plataforma Ciudadana Tarifa No Se Vende

Hace unos meses, Tarifa No Se Vende puso el foco sobre La Tarifeña, una de las grandes operaciones urbanísticas que están transformando el centro de Tarifa. Durante décadas, la fábrica de conservas La Tarifeña formó parte de la vida económica y social de Tarifa. Generaciones de tarifeñas y tarifeños trabajaron allí y muchas familias vivieron de aquella actividad.

Hoy, aquel antiguo recinto industrial forma parte de una promoción de 100 viviendas de mercado libre de Grupo Q, uno de los principales actores inmobiliarios presentes en Tarifa y parte de la transformación urbanística que está viviendo el municipio. La historia de La Tarifeña resume bien esa transformación: lo que durante décadas fue un lugar de trabajo y producción acaba convertido en una promoción de 100 viviendas de mercado libre, en una ciudad donde los precios de la vivienda ya están fuera del alcance de buena parte de sus propios vecinos.

Para entender cómo hemos llegado hasta aquí hay que volver a 1988. Ese año, el Ayuntamiento adjudicó a La Tarifeña S.L. una finca municipal de 1.245 m², integrada en el recinto de la fábrica. La escritura recoge un precio aplazado de “CERO PESETAS” y establecía literalmente que la parcela debía destinarse a “la edificación de fábrica de conservas”, en un plazo de dos años.

Pero la fábrica ya existía y estaba en funcionamiento, y en aquella parcela concreta no se construyó ninguna edificación.

En 2023, el Ayuntamiento canceló aquella condición: destinar la parcela a la edificación de una fábrica de conservas.

Una finca municipal adjudicada en 1988 por un precio de cero pesetas quedó así definitivamente en manos privadas. Hoy, sobre ese suelo se comercializan viviendas de mercado libre por cientos de miles de euros.

Pero la historia de La Tarifeña no termina ahí. En 2004, la documentación de la modificación urbanística ya calificaba el ámbito como suelo urbano consolidado, al mismo tiempo que planteaba transformar el antiguo uso industrial en residencial. En julio de 2005, ante el aumento del número de viviendas, la Comisión Provincial estableció que el 30 % del aprovechamiento debía destinarse a vivienda protegida. En febrero 2006, esa misma Comisión rectificó su resolución y eliminó la reserva: del 30 % al 0 % de vivienda protegida. La razón fue que el ámbito se consideraba suelo urbano consolidado. Pero esa condición ya figuraba en la documentación de 2004. ¿Por qué se estableció inicialmente el 30 % de vivienda protegida y por qué desapareció después precisamente por esa consideración?

En febrero de 2026, el propio Ayuntamiento confirma que no existe reserva de edificabilidad para vivienda protegida. En un municipio donde cada vez resulta más difícil para quienes viven y trabajan aquí acceder a una vivienda, el contraste resulta difícil de ignorar.

Durante los últimos años también hemos escuchado que no podemos esperar a un nuevo PGOU para avanzar, que mientras tanto hay que modificar el planeamiento vigente y que, además, para generar vivienda asequible necesitamos la colaboración de la iniciativa privada.

La Tarifeña plantea el problema de fondo: ¿de qué sirve modificar el planeamiento para avanzar si el resultado de esas modificaciones acaba siendo una promoción de 100 viviendas de mercado libre y sin reserva de vivienda protegida?

Desde Tarifa No Se Vende cuestionamos que este modelo esté respondiendo al interés de quienes más necesitan una vivienda en Tarifa. También reclamamos transparencia: saber qué suelo se transforma, con qué condiciones y qué obligaciones se establecen y desaparecen durante el proceso.

Porque transformar Tarifa también es decidir para quién se transforma.

¿Desea que le notifiquemos cuando haya nuevas respuestas en este artículo?
Notificar cuando haya:
guest



0 Comentarios
Comentarios en línea
Ver todos los comentarios