El dispositivo se desarrolló en Los Carriles y el área recreativa Los Pinos de Arte y Vida, mientras el debate sobre el encaje del turismo itinerante reabre las críticas por el supuesto trato diferencial hacia las autocaravanas frente a otros modelos de ocupación del territorio.

La Guardia Civil ha desalojado y denunciado a 78 vehículos asentados ilegalmente en el paraje de Los Lances, en una actuación desarrollada por agentes del Puesto Principal de Tarifa en el marco de un dispositivo especial desplegado en las zonas de Los Carriles y el área recreativa Los Pinos de Arte y Vida, ambos enclaves integrados en el Parque Natural del Estrecho.
El operativo, llevado a cabo por quince agentes y cinco vehículos todoterreno, se prolongó durante aproximadamente dos horas y constituye la continuidad del dispositivo similar realizado el pasado 6 de abril en este mismo espacio protegido. Según ha informado la Comandancia de Algeciras, la actuación persigue prevenir daños medioambientales, minimizar el riesgo de incendios, evitar la acumulación incontrolada de residuos y frenar el tránsito de vehículos por zonas no autorizadas.
Desde la Guardia Civil se recuerda que estas actuaciones forman parte de la vigilancia habitual sobre las acampadas irregulares, el estacionamiento no autorizado de autocaravanas y otras actividades susceptibles de afectar a espacios sometidos a un régimen especial de protección, con el objetivo de preservar sus valores naturales.
El sector hostelero demanda y la autoridad dispone
La intervención llega apenas unos días después de que la Federación de Empresarios de Tarifa (FAET) reclamase una mayor vigilancia y medidas urgentes para frenar la presencia de vehículos vivienda en Los Lances Norte y Los Carriles, argumentando el deterioro ambiental y los problemas de convivencia generados por la ocupación irregular de estos espacios.
Sin embargo, la operación vuelve a poner sobre la mesa un debate que lleva años abierto en Tarifa y que enfrenta dos visiones contrapuestas sobre la gestión del turismo itinerante. Desde las asociaciones de autocaravanistas se insiste en que las campañas de control y sanción son una constante en los espacios donde existen restricciones específicas, pero denuncian al mismo tiempo que se ha generado una percepción social que identifica a las autocaravanas como uno de los principales problemas medioambientales y de saturación del municipio.
Autocaravanas con autonomía no, ‘turismos’ sin control ni restricciones
Desde estos colectivos se habla incluso de un agravio comparativo respecto a otros usuarios del territorio. Recuerdan que las autocaravanas son vehículos autónomos y autosuficientes, dotados de depósitos de agua y sistemas de almacenamiento de residuos, mientras que los turismos convencionales acceden a los mismos espacios, ocupan una superficie similar y, sin embargo, sus usuarios dependen de servicios públicos, establecimientos hosteleros y otros equipamientos para cubrir sus necesidades.
Asimismo, las asociaciones consideran que tanto las campañas de control de las fuerzas y cuerpos de seguridad como las reclamaciones del sector hostelero muestran una especial sensibilidad respecto a la presencia de vehículos vivienda en espacios protegidos, mientras que, a su juicio, la elevada concentración de turismos y otros vehículos a motor en esos mismos enclaves, con los problemas de saturación, seguridad y presión sobre el entorno que también generan, no reciben la misma atención ni suscitan idénticas demandas de restricción. Según sostienen, la accesibilidad y el impacto sobre los espacios naturales parecen ser objeto de una mayor vigilancia cuando se trata de autocaravanas, pese a que la masificación derivada del tráfico convencional constituye igualmente uno de los principales desafíos de conservación y convivencia en el municipio.
En este sentido, recuerdan que las propias prohibiciones existentes afectan a cualquier usuario del medio natural, independientemente del vehículo utilizado. Entre ellas figuran la prohibición de encender fuego, arrojar residuos, verter aguas o detergentes al medio, circular fuera de las vías autorizadas, alterar el suelo o la vegetación y causar molestias a la fauna silvestre.
El debate sobre la convivencia entre conservación medioambiental y turismo itinerante continúa así abierto en Tarifa, donde mientras el sector empresarial reclama un mayor control de los espacios protegidos, las asociaciones de autocaravanistas insisten en la necesidad de una regulación específica y de infraestructuras adecuadas que permitan ordenar una actividad que cada año atrae a miles de visitantes al municipio.

Muy bien. Fuera todo ese tipo de vehículos contaminantes ya! Out!!!!!