El tablero político se ha movido en Andalucía, hay que recolocar piezas y mover ficha.

Victoria por fuera, aviso por dentro

El resultado de las autonómicas deja una imagen nítida: el Partido Popular gana con claridad en Andalucía y también en Tarifa. Nadie puede discutir ese triunfo en votos, en escaños y en hegemonía territorial. Pero bajo esa victoria hay una lectura menos cómoda para Juan Manuel Moreno Bonilla.

El adelanto electoral no perseguía solo revalidar el gobierno. Buscaba la mayoría absoluta. Ese era el objetivo real tras meses de encuestas favorables, mensajes repetidos y una evidente operación de clima político orientada a trasladar la sensación de que la izquierda estaba desmovilizada y que el resultado era poco menos que inevitable. La estrategia, sin embargo, no ha producido el efecto esperado.

El PP se queda a dos escaños de esa mayoría soñada. Gana, sí. Pero no logra aquello para lo que convocó elecciones.

Y no ha sido el PSOE de Andalucía quien ha impedido ese propósito. De hecho, el socialismo vuelve a evidenciar sus problemas estructurales. La fórmula de colocar al frente a exministros, los experimentos de laboratorio político y la incapacidad para ilusionar más allá de su suelo electoral vuelven a mostrarse insuficientes. Pierde dos escaños en el conjunto andaluz.

Sin embargo, en Tarifa —y ahí está una de las claves— el PSOE mantiene su electorado natural. De hecho, con respecto al 2022, los socialistas han ganado 169 votos (en Andalucía 11.871). Por lo que el desplome anunciado, a pesar de perder dos escaños, no se produce en términos de votos y sí en el de representatividad en las instituciones. Con todo, podría decirse que “salva los muebles” en un contexto complicado.

Quien sí ha entendido el momento político ha sido Adelante Andalucía. Su crecimiento, tanto en Andalucía como en Tarifa, no es casual. Asume con claridad el papel de izquierda política y, además, recupera un discurso autonomista que durante años representó el desaparecido Partido Andalucista. Ese espacio, que parecía huérfano, vuelve a tener quien lo ocupe.

El mensaje para el PSOE parece evidente: su futuro pasa por mirar más a la izquierda, abandonar confrontaciones y beligerancias estériles y construir propuestas capaces de generar ilusión frente al bloque de la derecha y la ultraderecha.

Porque la consecuencia inmediata de este resultado es que Vox se convierte en pieza clave de la gobernabilidad andaluza. Y eso tendrá efectos. Sus planteamientos sobre inmigración, servicios públicos y derechos sociales no son neutros. Afectarán, sobre todo, a las clases más desfavorecidas. Paradójicamente, una parte de esas clases se ha convertido en su principal sostén electoral.

Es probable que con el tiempo muchos de esos votantes comprueben que el proyecto político al que han dado respaldo prioriza los intereses del viejo señoritismo andaluz y la privatización frente a lo público y lo universal.

100×100 Unidos o el canto del Cisne de Nuevos Aires

En clave estrictamente tarifeña, hay un dato que merece reflexión aparte: el desplome del espacio que representó Nuevos Aires.

Quienes llegaron hace tres años enarbolando la bandera de la salvación municipal, señalando a la “vieja política” como la causante de todos los males, han visto cómo su trasvase al proyecto comarcal de La Línea 100×100 no ha convencido ni siquiera a sus propios votantes. La candidatura 100×100 apenas logra 257 votos. Eso supone perder cerca de mil apoyos respecto a la anterior cita autonómica. Casi un concejal en términos municipales.

El discurso se ha vaciado a una velocidad sorprendente. Y ese supuesto salvavidas de cara a las municipales, a la vuelta de la esquina, se aleja mientras el desgaste de tres años de gobierno local sin cumplir las promesas electorales se hace más evidente.

Frente a ello, el crecimiento del espacio a la izquierda del PSOE en Tarifa representa justo lo contrario: un balón de oxígeno para una izquierda que parecía dormida.

Autonómicas que miran a las municipales

Estos comicios autonómicos han funcionado en Tarifa como un auténtico termómetro de lo que puede ocurrir en las próximas elecciones municipales.

El triunfalismo contenido del PP y el no disimulado de Vox contrastan con la necesidad urgente del PSOE de activarse, buscar nuevas fórmulas y reconectar con un importante número de votantes potenciales: socialistas desencantados y también parte del electorado que hoy se identifica con Adelante Andalucía, incluso votantes de Vox.

La derecha ha ganado (77 de los 109 escaños del Parlamento Andaluz serán ocupados por la ultraderecha). Pero el tablero, especialmente en Tarifa, se ha movido más de lo que parece y es momento para retomar una partida y mover ficha.