AGADEN alerta de que la campaña de incendios aún no ha terminado y pone el foco en Tarifa, donde un mapeo ciudadano ha localizado 444 alcorques con deficiencias que se traduce en una falta más que evidente de arbolado en el casco urbano.

La campaña de incendios forestales de 2026 deja en el Campo de Gibraltar un balance que obliga a mantener la vigilancia. Aunque la temporada de mayor riesgo encara su recta final, AGADEN-Ecologistas en Acción advierte de que los montes continúan muy secos y reclama mantener los medios de prevención y extinción hasta que lleguen las lluvias capaces de recuperar la humedad del suelo y de la vegetación.
La organización ecologista reconoce el trabajo realizado durante estos meses por los profesionales del INFOCA en la comarca —bomberos forestales, agentes de medio ambiente, técnicos y demás personal—, pero considera necesario analizar las carencias de medios humanos y materiales registradas al comienzo de la campaña y corregirlas de cara a próximas temporadas.
El llamamiento adquiere especial relevancia después de un verano especialmente adverso en Andalucía y en el conjunto de España, con episodios de gran magnitud como los incendios de Los Gallardos, en Almería, y Niebla, en Huelva. Para AGADEN, la situación vuelve a poner de manifiesto la necesidad de no limitar la prevención a los meses de mayor riesgo, sino de actuar durante todo el año sobre las zonas más vulnerables.
En el Campo de Gibraltar, y particularmente en el término municipal de Tarifa, la preocupación por la sequedad del territorio se suma ahora a otro déficit ambiental detectado en el propio casco urbano: la falta de arbolado y de espacios de sombra.

444 puntos negros en Tarifa
Un total de 444 alcorques con deficiencias han sido identificados en Tarifa durante la iniciativa ciudadana Aquí falta un árbol-Ecomapa 2026, en la que participaron 15 personas, algunas de ellas vinculadas a AGADEN y a la Asociación Vida Silvestre Ibérica.
El recuento revela que 191 alcorques están vacíos o han sido cegados, es decir, tapados con solería u otro tipo de pavimento. Otros 71 presentan un tocón o un árbol seco, mientras que 182 son considerados alcorques “asfixiantes”, bien porque el terreno está sellado con hormigón o resinas, bien porque sus dimensiones resultan insuficientes para el árbol que albergan.
Los datos serán trasladados al Gobierno municipal, al que las organizaciones participantes esperan que se dé el tratamiento correspondiente.
El mapa, sin embargo, ofrece solo una parte de la realidad. En Facinas, donde el seguimiento realizado encontró alcorques en buen estado y con árboles, también se detectaron numerosos espacios públicos sin árboles ni sombra. Según AGADEN, algo similar ocurre en Tarifa: existen zonas en las que ni siquiera hay alcorques porque nunca se plantó un árbol, pese a que actualmente serían necesarias para mejorar la habitabilidad de los espacios públicos.

Más sombra frente al calor
La organización vincula esta carencia de vegetación con uno de los principales retos que afrontan los núcleos urbanos: las altas temperaturas y el denominado efecto isla de calor.
Aumentar el arbolado, la superficie permeable y la biodiversidad urbana aparece así como una de las medidas para hacer más habitables los pueblos y ciudades. Una necesidad que, según las entidades participantes en la iniciativa, está siendo también reclamada por la ciudadanía.
La campaña estatal ha permitido identificar más de 148.000 puntos negros del arbolado urbano en apenas dos días, con la participación de 2.145 personas de 315 municipios. Los resultados serán trasladados a los respectivos gobiernos locales para reclamar actuaciones destinadas a ampliar la cobertura arbórea y combatir el efecto isla de calor.
En Tarifa, AGADEN insiste en que la reivindicación va más allá de reponer los árboles que faltan en los alcorques. La organización reclama avanzar hacia una mayor renaturalización de los espacios urbanos, con más vegetación, presencia de arbustos y espacios para la flora espontánea, al tiempo que cuestiona el exceso de pavimentación y determinadas prácticas de desbroce y poda.
El diagnóstico conecta, en definitiva, dos problemas ambientales que se hacen especialmente visibles durante los meses de calor: un territorio forestal que llega al final del verano con un elevado grado de sequedad y unos núcleos urbanos que necesitan más vegetación y sombra para afrontar las altas temperaturas.
Desde AGADEN recuerdan que la campaña de incendios todavía no ha terminado y que la prevención no puede esperar al próximo gran fuego. Al mismo tiempo, el mapa de los alcorques pone sobre la mesa una actuación de carácter más permanente: aumentar la presencia de árboles y vegetación como parte de la adaptación de Tarifa a un escenario de temperaturas cada vez más exigentes.
