
En la imagen Dra Carmen Claro, de la Facultad de Farmacia de la US), el director del Laboratorio de Biología Marina de la Universidad de Sevilla, el catedrático José Carlos García-Gómez, el delegado de Redeia en Andalucía, Jorge Jiménez; el alcalde de la línea de la Concepción, Juan Franco.
No ha sido ni en Tarifa, y lo hacen después de que desde el SEPER, de Educación de Adultos, hayan venido desarrollando numerosas iniciativas de transformación circular del alga asiática invasora, ya sean a través de cosméticos o de biofertilizantes combativos además contra plagas que mantienen en jaque a nuestros alcornocales. Ha sido en La Línea, en el marco de unas jornadas científicas, y a través de un estudio de la Universidad de Sevilla pagado por Red Eléctrica Española: un trabajo que consolida la viabilidad del Rugulopteryx okamurae como recurso para la economía circular y, especialmente, como biofertilizante de uso agrícola.
Durante la jornada ambiental celebrada este jueves en La Línea de la Concepción, investigadores del Laboratorio de Biología Marina de la Universidad de Sevilla —encabezados por el catedrático José Carlos García-Gómez y el científico Enrique Ostalé— presentaron las conclusiones de un estudio iniciado en 2019 para evaluar el impacto del alga invasora en el Estrecho y explorar soluciones que conviertan su enorme biomasa en un recurso útil. El proyecto, financiado por Red Eléctrica en el marco de su estrategia de impacto territorial, se integra en los trabajos asociados a la futura interconexión eléctrica submarina entre la Península y Ceuta.
El informe científico confirma que, mediante su tratamiento como residuo y su compostaje con invertebrados, la biomasa de Rugulopteryx okamurae puede transformarse en un biofertilizante de calidad aceptable, con niveles controlados de salinidad y una reducción significativa de su toxicidad. Para ello, los investigadores han experimentado con crustáceos terrestres e insectos compostadores como la mosca soldado negra o la cucaracha Eublaberus sp., cuyo potencial para procesos industriales abre una vía realista hacia el aprovechamiento masivo del alga.
Además, el estudio incorpora avances en técnicas complementarias como el blatticompostaje y la digestión anaeróbica, que permiten mejorar la producción de biogás y biofertilizantes cuando el alga se pretrata mecánica o térmicamente. Los isópodos terrestres, como Porcellio laevis, también se perfilan como aliados prometedores gracias a su capacidad de procesar grandes cantidades de biomasa y fijar metales pesados, si bien los científicos señalan que será necesario avanzar en investigaciones adicionales para optimizar su uso.
El proyecto incluye colaboraciones con la Universidad de Extremadura, el CSIC y la Facultad de Farmacia de la Universidad de Sevilla, avanzando no solo hacia soluciones agrícolas sino también hacia la obtención de compuestos bioactivos con interés en las industrias cosmética, alimentaria, nutracéutica y farmacéutica.
La presentación del estudio contó con la participación del delegado de Redeia en Andalucía, Jorge Jiménez; el alcalde linense, Juan Franco; representantes del sector pesquero —especialmente afectado por la invasión— y entidades ecologistas. Todos coincidieron en señalar la urgencia de convertir este problema ambiental de gran magnitud en una oportunidad económica sostenible.
El respaldo de Red Eléctrica a esta línea de investigación se enmarca en su apuesta por la protección del medio marino y el apoyo al sector pesquero de la provincia, una trayectoria que se ha reforzado con iniciativas como la plataforma Bosque Marino, lanzada en 2024 para impulsar la conservación, la divulgación y la investigación científica en los ecosistemas oceánicos.
El alga invasora, que desde hace años altera el ecosistema bentónico del Estrecho y condiciona la actividad económica de numerosas localidades costeras, comienza así a perfilarse como un recurso transformable en energía, fertilizantes orgánicos y nuevos compuestos de interés biomédico: una vía de solución que, sumada a los esfuerzos locales como los del SEPER, puede marcar un punto de inflexión en la lucha contra esta especie asiática que ha colonizado las playas gaditanas.