
El pequeño Marcos participando de una actividad escolar entre sus compañeros y la presencia cercana de su PTIS/Campiña de Tarifa
La retirada de la Profesional Técnico de Integración Social (PTIS) en el colegio de Tahivilla ha encendido de nuevo las alarmas sobre la atención a las necesidades educativas especiales en el término municipal de Tarifa, que dispone de cinco colegios —entre ellos el Campiña Tarifeño, con aulas en Tahivilla, Bolonia y La Zarzuela— y tres institutos para atender a una población escolar repartida en distintos núcleos rurales.
La situación ha trascendido tras la información publicada ayer por 8Directo, firmada por la periodista Sofía Furse, en la que se detalla que la Consejería de Educación ha comunicado a la familia de Marcos Herrera García, de cinco años y vecino de Tahivilla, que el próximo curso dejará de contar con la PTIS que lo ha acompañado durante toda su etapa en Infantil.
La medida afecta de lleno a un menor que tiene reconocido un 39% de discapacidad y que padece la enfermedad rara conocida como Enfermedad de Jarabe de Arce, una patología metabólica que exige un control milimétrico de su alimentación y una vigilancia constante, ya que cualquier descompensación puede derivar en convulsiones, pérdida de control muscular e incluso situaciones de extrema gravedad durante la jornada escolar.
Hasta ahora, la figura de la PTIS no solo cumplía una función educativa, sino que era un apoyo esencial para su seguridad. Conoce sus síntomas de alerta, su medicación diaria, los alimentos que no puede ingerir y la forma en que se manifiestan sus crisis. Su presencia en el aula permitía detectar con rapidez cualquier señal de riesgo.
Sin embargo, pese a que los propios informes del centro reconocen dificultades de atención, bajo rendimiento, problemas en el lenguaje oral, necesidad de refuerzo dentro del aula ordinaria e incluso la evaluación de un posible TDAH, la familia ha sido informada de que al pasar a Primaria Marcos no contará con ningún tipo de apoyo específico.
La justificación trasladada se basa en que el menor “puede ir solo al baño”, un argumento que, según denuncia su madre, ignora por completo la realidad médica y educativa de su hijo. La retirada de la PTIS no supone únicamente una merma en el apoyo pedagógico, sino la eliminación de la vigilancia constante que su estado de salud requiere dentro del entorno escolar.
Marcos no identifica cuándo empieza a encontrarse mal, no controla qué alimentos pueden perjudicarle y necesita supervisión incluso durante el desayuno. Una ingestión inadecuada o una descompensación no detectada a tiempo pueden tener consecuencias muy graves.
Un precedente ya vivido en 2023
Este no es un escenario nuevo para la familia. En septiembre de 2023, el diario tarifeño Tarifaaldía ya recogió cómo sus padres tuvieron que iniciar una recogida de firmas para que la Junta atendiera precisamente esta necesidad: que Marcos contara con una atención personalizada durante todo el horario escolar.
Aquella reclamación pública, que puede consultarse en este enlace:
https://www.tarifaaldia.es/una-familia-recoge-firmas-por-internet-para-conseguir-que-su-hijo-con-una-enfermedad-rara-tenga-el-apoyo-durante-el-horario-escolar/
permitió que finalmente se le asignara la PTIS durante las cinco horas lectivas. Ahora, esa atención que tanto costó conseguir desaparece sin que, según la familia, exista una justificación real acorde a la situación médica y educativa del menor.
Más que un recorte: una cuestión de seguridad
La familia ha anunciado que acudirá a la Delegación de Educación en Cádiz con el historial médico completo del niño para presentar una queja formal. Insisten en que la enfermedad no desaparece por el simple hecho de cambiar de etapa educativa.
El caso vuelve a poner el foco en cómo la reducción de personal especializado repercute directamente en alumnos con necesidades educativas y sanitarias complejas, especialmente en núcleos rurales como Tahivilla, donde además la atención médica presencial es limitada determinados días de la semana.
Para la familia de Marcos, la retirada de la PTIS no es un simple ajuste organizativo: es dejar a su hijo sin la atención personalizada que durante años ha garantizado tanto su seguridad como su integración real en el aula.