Tarifa afronta un problema de movilidad de carácter “estructural”, según el estudio de reordenación del tráfico presentado por el Ayuntamiento y la Diputación de Cádiz, que identifica tres grandes ejes críticos: la saturación de los principales corredores viarios, el déficit y mala distribución del estacionamiento y una marcada estacionalidad que dispara los desplazamientos en verano. Como respuesta, el informe plantea una intervención integral basada en la implantación de una Zona de Bajas Emisiones, un nuevo sistema de estacionamiento regulado por sectores y la reordenación del viario urbano. El documento, elaborado por la empresa Colin Buchanan Consultores con un coste de 13.189 euros, ha sido presentado por el alcalde, José Antonio Santos Perea, quien ha advertido que el plan “sería imposible su implantación este verano”.

El Ayuntamiento de Tarifa y la Diputación de Cádiz han presentado esta mañana en el salón de plenos municipal el “Estudio de Reordenación del Tráfico”, un documento técnico que sienta las bases para una futura regulación de la movilidad en la ciudad orientada hacia un modelo más sostenible. Sin embargo, el propio alcalde, José Antonio Santos Perea, ha confirmado que “sería imposible su implantación este verano”, por lo que las medidas planteadas se abordan como una planificación a medio y largo plazo.
La presentación del informe ha contado también con la intervención del responsable del Área de Transición Ecológica de la Diputación, Javier Vidal, y del técnico de la Agencia Provincial de la Energía, Ángel Domínguez. El estudio ha sido encargado por el Ayuntamiento de Tarifa y elaborado mediante asistencia técnica de la Diputación de Cádiz, a través de la empresa Colin Buchanan Consultores, por un importe de 13.189 euros.
El objetivo central del documento es “devolver el espacio público usurpado por los automóviles a la ciudadanía”, según recoge el informe, mediante una intervención integral sobre la movilidad y el estacionamiento.
Diagnóstico: un sistema al límite en periodos críticos
El estudio revela una vulnerabilidad “estructural” del sistema de movilidad en Tarifa, tras el análisis de datos de tráfico diario, flujos de circulación y capacidad de estacionamiento. La intensidad media se sitúa en torno a los 15.000 vehículos diarios, con picos muy superiores en determinadas épocas del año.
Entre los principales problemas detectados destacan tres factores clave. En primer lugar, una “saturación crítica” de los principales ejes viarios, especialmente en calles como Batalla del Salado y Coronel Francisco Valdés, que funcionan simultáneamente como accesos y vías internas de distribución, generando cuellos de botella constantes.
En segundo lugar, el informe señala un “déficit estructural y mala distribución del aparcamiento”, con niveles de ocupación que alcanzan el 80% e incluso el 90% en zonas céntricas, el casco histórico, el puerto y áreas de playa. Esta situación provoca el llamado “tráfico de agitación”, vehículos que circulan sin destino fijo en busca de estacionamiento, incrementando emisiones y ruido.
El tercer factor es la “estacionalidad extrema”. En agosto, los desplazamientos urbanos aumentan hasta un 93%, a lo que se suman la presión turística, la Operación Paso del Estrecho y el uso intensivo del litoral. En esos periodos, el sistema opera cerca del colapso, con impacto directo en la calidad urbana y la seguridad vial.
También se subrayan otros elementos como la elevada penetración del tráfico de paso desde la N-340, la estructura viaria concentrada en pocos corredores y la proximidad de intersecciones semaforizadas, pasos de peatones y accesos privados, lo que agrava la congestión.
Propuestas: ZBE, regulación del aparcamiento y nueva ordenación viaria
Como respuesta, el estudio plantea una intervención global para transformar el modelo de movilidad urbano. Entre las principales medidas destaca la implantación de una Zona de Bajas Emisiones (ZBE), en línea con el Plan de Movilidad Urbana Sostenible (PMUS), que restringiría el acceso al vehículo privado en el casco histórico para favorecer la movilidad peatonal y ciclista. El informe subraya que gran parte de esta área ya cuenta con restricciones, por lo que su impacto sería progresivo y no radical.
Otra de las piezas clave es un nuevo sistema de estacionamiento regulado dividido en tres ámbitos: zona verde para residentes en el entorno del casco histórico y barrios colindantes; zona azul de rotación comercial con límite de dos horas; y zona roja de carácter turístico en la fachada marítima y playas, incluyendo la regulación de autocaravanas.
Asimismo, se propone una reordenación viaria con cambios de sentido y una jerarquización de calles para reducir la entrada innecesaria de tráfico de paso al centro urbano y mejorar la fluidez circulatoria.
El estudio, según han señalado sus responsables, no solo busca mejorar la movilidad, sino también recuperar espacio público, reducir emisiones contaminantes y avanzar hacia un modelo urbano más equilibrado y sostenible para Tarifa.