
El pasado jueves se celebró un nuevo pleno municipal. Como viene siendo habitual, los plenos se alargan (quizás porque se celebran cada dos meses) y la gente los sigue tan sólo en parte. Los plenos tienen al menos tres componentes: el primero, los trámites marcados por la ley sobre asuntos públicos; el segundo, las mociones, es decir, las propuestas que presentan los distintos grupos municipales y que tienen un matiz más político. Por último, el turno de ruegos y preguntas, en el cual la oposición puede realizar la labor de control al gobierno local.
Es, quizás, en este último apartado donde suelen saltar “más chispas” entre el gobierno y la oposición; es algo normal: la oposición intenta demostrar los fallos del gobierno y este contesta en su defensa. Y en esta dinámica, una nueva controversia sale a la luz del día. La intervención del portavoz socialista en torno al tema de las tan cacareadas viviendas del antiguo colegio del Congo puso sobre el tapete, al menos, dos cuestiones. La primera, el trabajo de fondo que desde la oposición se hace para el mejor funcionamiento democrático de la institución municipal. Consultar expedientes lleva un tiempo; cuando estos expedientes son técnicos, exige más a quienes compaginan su cargo público con su trabajo personal, del cual viven.
En segundo lugar, tras lo escuchado, parece que el gobierno local ha querido vender “la piel del oso antes de cazarlo”. El portavoz socialista pudo demostrar, ante la opinión pública, que algunas de las decisiones que el equipo de gobierno está tomando con respecto a las tan alardeadas viviendas son más efectistas que efectivas. Y así, ninguno de ellos, es decir, ni el alcalde como responsable de urbanismo ni el concejal responsable de vivienda, fue capaz de desmentir que el derribo de los inmuebles allí existentes se debió, no se sabe bien a qué criterio.
Con datos en la mano, el portavoz socialista demostró que en ningún caso había sido una exigencia por parte de los trámites burocráticos de las subvenciones que se van a solicitar. No había ningún motivo para que el derribo se tuviera que hacer en esa fecha. Y claro, ahí aparece que ese argumento, que fue el que los gobernantes utilizaron para cerrar algunos locales de asociaciones, ahora resulta que no tenía base sólida, porque tirar edificios públicos sin necesidad y, más bien, por estrategias electoralistas, parece que no es el comportamiento que un asunto tan importante como el de la vivienda requiere en Tarifa. La intervención del portavoz socialista dejó meridianamente claro que los trámites para esas viviendas iban mal, a pesar del gran trabajo de los técnicos municipales, porque se han hecho a finales de 2025 y no se empezaron en 2024, como ellos sugirieron al gobierno local.
Ello, obviamente, no sentó bien al gobierno, especialmente al concejal de vivienda y, a la postre, líder de Nuevos Aires. Este concejal usó argumentos torticeros, acusando veladamente al portavoz del PSOE de malas praxis y levantando la duda sobre si la consulta de esos expedientes se había hecho como marcan las normas internas del ayuntamiento tarifeño. La respuesta del concejal socialista no pudo ser más contundente y le recordó que cualquier consulta requiere de la autorización del alcalde para poder acceder digitalmente, por lo que pidió que el concejal de NAT rectificara y pidiera perdón. Ello no ocurrió. Junto a la mentira vertida (insinuando una actuación irregular del concejal socialista) se usó otro habitual recurso de las concejalías de Nuevos Aires: atacar al funcionariado. Esta vez, la acusación fue la de facilitar información al PSOE fuera de lo establecido para ello. Una nueva exposición de su argumentario “conspiranoico”.
Un relato que fue totalmente rebatido por el propio alcalde y por el secretario municipal, que informó de que el acceso al expediente de las viviendas se realizó conforme a lo establecido, es decir, con permiso del alcalde. A pesar de ello, esta insinuación falaz fue apoyada por la concejala del mismo partido localista, con lo cual la situación es aún más grave, porque puede que uno vea lo que no es, pero que ello sea compartido por otros es llamativo.
Y aquí nos quedamos. Este pequeño debate (que va más allá del propio pleno) muestra a todas luces que desde el gobierno local y, especialmente, desde NAT, tienen una clara tendencia a inventar relatos contra la oposición que nada tienen que ver con la realidad y siguen en su empeño de ver conspiraciones contra ellos por parte del funcionario municipal. Mentiras y conspiraciones: dos términos que nos recuerdan mucho a la forma de hacer política que tienen algunos gobernantes mundiales y que están llevando al planeta Tierra a situaciones de crisis inimaginables hace unos años.