Desde la atalaya: Debatir en los plenos

Los plenos en el Ayuntamiento de Tarifa (como en otros muchos lugares) suelen ser muy densos, quizás porque los temas se acumulan de dos en dos meses. Ello provoca que resulte difícil que lleguen a la opinión pública muchas de las cosas que se dicen. A veces, algunos de los gobernantes parecen que se toman los plenos como una verdadera puesta en escena y no como el mayor acto democrático de la vida de un pueblo donde se toman decisiones que afectan al conjunto de la ciudadanía.

Este último pleno ha puesto de manifiesto algo que ya se presentía, y es que al Partido Popular y a su socio (nos referimos al que gobierna con él) se les escapa el tiempo entre las manos y los cuatro años de legislatura se agotan sin cumplir muchos de los aspectos que prometían. Cabe recordar que llegaron al poder hablando de que iban a mejorar la vida de todos los ciudadanos y ciudadanas y, sin embargo, nada más lejos de la realidad.

Junto al cierre de la piscina municipal, casa de la juventud, intento de tirar colegios, y así un largo etcétera, se une lo que prometieron y no han cumplido. Recordemos aquellos famosos centenares de viviendas que iba a construir con una varita mágica, y que se traduce en el interés del PP y Nuevos Aires en recalificaciones de terrenos que pasan de no urbanizables a urbanizables y que multiplican por varios ceros su valor en el mercado. Y, encima, dejan aparcados otros proyectos de construcción de viviendas ya iniciados.

Prometían, antes de las elecciones, que la vida del pueblo iba a cambiar con mayor participación, como vendieron en varias reuniones antes y durante la campaña electoral. Muy al contrario, el Ayuntamiento se ha convertido en un pequeño cortijo donde personas con intereses económicos en el municipio aparecen en reuniones oficiales, representando a la institución municipal. Y encima, este gobierno no ha dudado en desmantelar los órganos de participación ciudadana y los que siguen existiendo porque la ley los exige son descafeinados y reducidos a su mínima expresión.

Y claro, no es de extrañar que, ante tanta falta de participación, aparezcan movimientos sociales como la plataforma “Tarifa no se vende” para pedir un futuro participado. O las AMPAS que han tenido que tomar la iniciativa de reclamar asuntos de suma importancia para la atención de los niños y niñas en el municipio.

Quien haya visto el último pleno o algunos de los cortos que se están poniendo en Facebook podrá escuchar a un concejal decir que los plenos y debates no sirven para nada. ¡Qué barbaridad más tremenda contra lo que significa la participación democrática de los representantes legales del pueblo!

Obviamente, debatir en un pleno no sirve para arreglar un agujero de una acera, pero sí para ponerlo sobre el tapete y exigir responsabilidades a los gobernantes para que ese agujero se tape. Como tampoco sirve para poner ladrillos y construir casas, pero sí para que los gobernantes sientan que esta es una necesidad de primer orden en el municipio y que ya basta de palabrería y de falsas ilusiones.

Porque hablar en el pleno sobre aspectos tan importantes como el ciclo del agua no soluciona los problemas de infraestructura o de abastecimiento que tenemos, pero sí sirve para que los gobernantes, cuando vayan a tomar decisiones, no lo hagan única y exclusivamente mirando el interés particular de determinadas empresas inmobiliarias que quieren construir, aunque el conjunto del pueblo pueda sufrir las consecuencias negativas.

Y es que debatir en un pleno no solamente pone las cosas en la palestra, sino que, además, figuran en un acta donde los incumplimientos pueden incluso dar lugar a otro tipo de acciones. Porque cuando un concejal, con el silencio de la Alcaldía, llega a afirmar taxativamente que los plenos no sirven para nada, puede estar evidenciando lo que entiende por democracia.

Y aquí aparece otra cuestión: los cuatro años se agotan y puede que muy pronto los equilibrios aritméticos del pleno puedan variar porque, de cara a dirigirse al electorado, no dudamos que nuevamente el portavoz de NAT vuelva a acusar al PP de ineficacia, de falta de valentía y sobre todo de gustarle mucho las fotos y los eventos. Aunque luego ellos sean capaces de autorregalarse medallas y reconocimientos y de montar dos eventos en uno para llenar el aforo del cine. En esta dinámica, debemos enclavar que quien argumenta que los plenos municipales no tienen valor utilice el del 25 de septiembre para hacer la presentación cuasi oficial de su nuevo proyecto político, paradójicamente.