Desc-artes: Folk y autodecarte

Hay festivales que son algo más que una sucesión de actuaciones. Forman parte de la memoria cultural de un pueblo, de sus espacios de encuentro y de esa tradición que, con el paso del tiempo, termina convirtiéndose también en patrimonio. El Tarifa Folk es uno de ellos. Hace seis años volvió a recuperarse en nuestro pueblo y, desde entonces, ha ido consolidándose nuevamente como una cita con la música y la cultura popular.

La edición de este año tenía, además, un significado muy especial: coincidía con los cincuenta años de trayectoria musical de Almadraba, uno de esos grupos que forman parte de la memoria colectiva de Tarifa y que han llevado el nombre de nuestro pueblo a través de la música durante medio siglo.

Durante tres días pasaron por el escenario diferentes grupos. Entre ellos, el palentino El Naán Banda-Germinal, que derrochó fuerza y vitalidad, mezclando música, cultura y mestizaje, sin olvidar las reivindicaciones. Una actuación que dejó claro que el folk puede ser tradición, pero también compromiso y actualidad.

El sábado llegó el momento central del festival con la actuación de Almadraba. Sus cinco componentes recibieron el cariño de un público entregado, como merecía una trayectoria de medio siglo. Llamó la atención, sin embargo, que en un acontecimiento tan significativo no estuviera el alcalde. Del Gobierno municipal, al igual que el día anterior, solo acudió el concejal de Cultura. Curiosamente, hubo mayor representación de la oposición, con los portavoces del PSOE y Ganar Tarifa y el anterior responsable de Cultura, con quien se recuperó esta esta muestra de música Folk.

El domingo, la magistral dirección de José María Muñoz volvió a poner de manifiesto su buen hacer musical, con los pianistas Germán Pietro y Pedro Gavilán, la soprano Mari Luz Román y las voces de la Coral Tarifeña. La jornada terminó con el reconocimiento de la coral a Almadraba y la entrega de un obsequio. Del Gobierno municipal, eso sí, ni rastro.

Ante este curioso comportamiento, algunos asistentes llegaron a pensar que quizá el alcalde haya decidido aplicar la conocida técnica del avestruz ante la incapacidad de su Gobierno para solucionar el problema de climatización del teatro. Puede ser. De esta forma podía evitar las críticas o el calor… o ambas cosas a la vez.

Y aquí aparece el descarte. Esta vez han sido ellos mismos quienes se han borrado de la foto un autodescarte en toda regla, nadie puede echarte fuera, te vas tú solito.

¿Desea que le notifiquemos cuando haya nuevas respuestas en este artículo?
Notificar cuando haya:
guest



0 Comentarios
Comentarios en línea
Ver todos los comentarios