
El Partido Popular no puede ser más hipócrita. El PP se viene a Tarifa con la consejera de Inclusión Social, Juventud, Familias e Igualdad, Loles López a subrayar que estamos a tan sólo 14 kilómetros la punta más meridional de Europa del continente africano y uno de los puntos más visibles del tránsito migratorio en el Estrecho para reclamar al Gobierno socialista de Pedro Sánchez, a través del Foro Andaluz de Migraciones “el reconocimiento de Andalucía como frontera sur”.
Y es que hay que tragar saliva, morderse los labios y contenerse, como ayer me contuve para no apuntarle a la señora consejera, que… ¿Cómo coño se atreve a decir eso? cuando, el Partido Popular ha endurecido su postura en materia migratoria al respaldar en el Congreso (el pasado día 16 de septiembre, tres días atrás) una propuesta de Vox que buscaba restringir la regularización de inmigrantes, aunque sabían que sería derrotada.
Se trata éste de un movimiento que refleja un giro estratégico del PP hacia la criminalización del inmigrante, bajo el pretexto de abrir debate, pese a admitir que el texto “criminaliza”. Se contrapone a iniciativas recientes que buscaban integrar y proteger derechos, y consolida una narrativa de “mano dura” frente a la inmigración irregular, en línea con el discurso de Vox.
En clave social, esto implica rechazar soluciones de integración y precarizar aún más a quienes ya trabajan sin papeles, apostando por un enfoque punitivo (más internamientos, más trabas y expulsiones) que responde más a la presión electoral de la ultraderecha que a una política de cohesión social.
En resumen, en Madrid el PP abandona un enfoque social y humanitario en migración para competir con Vox en el terreno del miedo y la exclusión. Y mientras en el Sarajevo sureño, el PP se viste con camisetas de DesOcupa, Bastión, La Falange o Frente Nacional, la consejera Loles López se intenta en Tarifa lavar la cara de la xenofobia que está en el ADN de su propio partido para embutirse en la camisola de un foro que promueve la integración de personas migrantes y reclamando el reconocimiento de Andalucía como frontera sur para acceder a recursos europeos.
La paradoja es evidente: el mismo partido que respalda políticas de exclusión junto a Vox en la Cámara baja, participa en Tarifa de espacios de integración a nivel regional, mostrando una doble cara política que oscila entre la retórica socialmente responsable y la estrategia electoral de mano dura frente a la inmigración. Este contraste pone de relieve cómo la coherencia en materia migratoria queda subordinada a intereses políticos y electorales, mientras las necesidades de integración y protección de migrantes siguen y seguirán en un segundo plano.