Los vecinos reclaman iluminación, limpieza y mantenimiento tras años de deficiencias, mientras las vías siguen sin estar oficialmente recepcionadas. Este diario ha contactado con el concejal de Obras y Servicios, Carlos Blanco Peralta, para conocer la situación y las posibles soluciones municipales, sin que hasta el momento haya ofrecido respuesta.
Cuarenta y ocho familias residentes en la avenida Mercedes Gleitze y la calle Carmen de Burgos y Seguí denuncian la situación de abandono que, según aseguran, sufre su entorno residencial desde hace años. Una realidad que consideran difícil de justificar en un municipio que presume de su atractivo turístico, sus playas y sus paisajes, pero que, a juicio de estos vecinos, mantiene olvidadas algunas de sus zonas residenciales.
Los afectados, que llevan aproximadamente tres años viviendo en sus viviendas, aseguran que se encuentran con una situación marcada por la falta de iluminación pública, la ausencia de limpieza y mantenimiento, la maleza que invade las aceras, la acumulación de residuos y la presencia de roedores. Todo ello pese a que, recuerdan, cumplen puntualmente con sus obligaciones tributarias, incluido el pago del IBI, la tasa de basuras y los impuestos correspondientes a la entrada y salida de vehículos.
Ante las reclamaciones vecinales, este diario ha contactado con el Ayuntamiento de Tarifa, a través de su concejal de Obras y Servicios, Carlos Blanco Peralta, con el propósito de conocer cuál es la situación real de estas calles, las razones por las que todavía no han sido recepcionadas oficialmente y qué posibles actuaciones contempla el Consistorio para atender las demandas de los residentes. Sin embargo, al cierre de esta información, el edil no se había pronunciado al respecto, por lo que no ha sido posible incorporar la versión municipal.
Uno de los principales problemas que señalan los vecinos es la falta absoluta de iluminación pública. Según denuncian, no hay una sola farola en funcionamiento, lo que convierte las calles en zonas completamente oscuras durante la noche y genera una importante sensación de inseguridad entre los residentes. Los padres temen por la seguridad de sus hijos, que ven limitada su posibilidad de salir a determinadas horas, mientras que otros vecinos manifiestan su preocupación por posibles daños o robos en sus vehículos.
A esta situación añaden la celebración de reuniones nocturnas que consideran de dudosa legalidad y que, según afirman, han requerido en alguna ocasión la intervención de la Policía Local y de la Guardia Civil.

El estado de las aceras constituye otra de las principales preocupaciones. La vegetación silvestre ha crecido hasta invadir buena parte de los espacios peatonales, dificultando o impidiendo el tránsito y generando, además, un riesgo añadido por la acumulación de maleza seca, especialmente ante la posibilidad de que se produzca un incendio.
La falta de limpieza también está provocando situaciones que los residentes califican de insalubres. Denuncian la presencia de botellas rotas, restos biológicos, basura y escombros que, según indican, llegan a depositarse directamente sobre las aceras mediante camiones. A ello se suma la aparición de animales muertos en plena vía pública. Como ejemplo, señalan la presencia de una rata en avanzado estado de descomposición que, según los vecinos, permaneció alrededor de diez días sin ser retirada, con el consiguiente riesgo sanitario para personas y animales.
Pero detrás de todas estas deficiencias existe una cuestión administrativa que los residentes consideran que no puede seguir utilizándose como excusa para mantenerlos en esta situación: las calles continúan sin estar oficialmente recepcionadas por el Ayuntamiento.

Los vecinos aseguran que no se les ha aclarado quién es el responsable de que esta recepción municipal siga pendiente ni a quién corresponde asumir definitivamente el mantenimiento de las vías. Sin embargo, consideran incomprensible que esa situación administrativa no impida a las administraciones correspondientes exigirles el pago de los impuestos y tasas municipales.
“No sabemos quién tiene la culpa de que la calle siga sin recepcionarse, pero sí sabemos que para cobrarnos el IBI, la tasa de basuras y la entrada de vehículos se acuerdan perfectamente de nosotros”, señalan los afectados.
Los residentes insisten en que no pretenden quedar al margen de sus obligaciones como ciudadanos, sino recibir los servicios y las condiciones mínimas que corresponden a cualquier barrio. “Nos hemos hipotecado con muchísimo esfuerzo para tener una vivienda y formar aquí nuestro hogar. No pedimos privilegios, pedimos poder vivir con dignidad y seguridad. Pagamos impuestos de primera y no queremos sentirnos ciudadanos de tercera”, es el mensaje que trasladan.
Por ello, reclaman al Ayuntamiento de Tarifa y a las administraciones o entidades responsables que intervengan de manera urgente, aclaren la situación administrativa de estas calles y garanticen la prestación de los servicios básicos de alumbrado, limpieza, retirada de residuos, desbroce y mantenimiento de las zonas públicas.
Los vecinos consideran que la falta de recepción oficial de las vías no puede convertirse en una condena indefinida para las familias que residen en ellas. Mientras se resuelve quién debe asumir formalmente su titularidad y conservación, entienden que deben adoptarse medidas para evitar riesgos de seguridad, incendios y problemas de salubridad.
La reivindicación de estas 48 familias es clara: una solución inmediata y definitiva. “No podemos seguir viviendo entre la oscuridad, la suciedad y la maleza mientras vemos cómo pasan los años sin que nadie se haga cargo. Si se nos exige cumplir con nuestras obligaciones tributarias, también tenemos derecho a recibir los servicios que corresponden. Exigimos que alguien asuma sus responsabilidades y que esta situación termine de una vez”.
Este diario deja abierta la posibilidad de incorporar la respuesta del Ayuntamiento de Tarifa y las explicaciones del concejal de Obras y Servicios, Carlos Blanco Peralta, si se producen con posterioridad al cierre de esta edición, como así han sido demandadas.

