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Las antiguas ermitas de extramuros en Tarifa

En este artículo he querido centrarme en las ermitas más cercanas al casco urbano. Diseminadas por los campos de nuestro municipio existieron otras muchas que han quedado fuera de este texto, como la ya nombrada de la virgen de la Luz, otra en la zona de las Casas de Porros, o la existente en el cortijo de las Piñas.

plano 1807 con la ermita del Sol y San Sebastian
Plano 1807 con la ermita del Sol y San Sebastián
Las antiguas ermitas de extramuros en Tarifa

        

            A raíz de la conquista cristiana de la ciudad fortificada de Tarifa a finales del siglo XIII, y hasta el infructuoso sitio sufrido a principios del XIX por parte del ejército francés existieron alrededor de las murallas de la ciudad varias ermitas levantadas en honor a diferentes santos o vírgenes para su veneración por los fieles.

            Aunque su origen fue escalonado a lo largo de la edad media, casi todas coincidieron en su fecha de desaparición, 1812. (quizás con la excepción de la de San Sebastián/San Roque). Ante el avance de las tropas napoleónicas los defensores se vieron obligados a derribar las construcciones exteriores aledañas a las murallas para dificultar la cobertura a los atacantes, minimizando así los lugares de refugio o de instalación de baterías artilleras a los franceses.

            La ermita del Sol estaba dedicada a la Virgen del sol, patrona de la gente de mar tarifeña, lo cual englobaría a gran parte de las familias de la localidad hasta épocas recientes. Estaba “aledaña al antiguo convento de la Trinidad, aproximadamente donde ahora está la oficina municipal de turismo”, al inicio del paseo de la Alameda, según comenta Andrés Sarria Muñoz en un artículo publicado en Europa Sur en agosto de 2021. esta ermita aparece en un plano de Tarifa de 1807, pero ya no está en otro de 1812, en el que sí aparece señalada la de San Sebastián.

            La ermita de Santa Catalina, la sitúan algunos autores sobre el cerro del mismo nombre, donde ahora se levanta el castillo de Santa Catalina, construido en 1820, otros opinan que estaría más bien a pie de playa en lo que en la actualidad sería el arranque del camino de la isla.

             A los pies de la torre de Guzmán, torre albarrana del castillo de Tarifa, se encontraba la ermita de San Telmo. En un plano de 1611 indica su autor, Andrés de Castillejos, “aquí se degolló a don Pedro Pérez”, se refiere sin duda a Pedro Alonso Pérez de Guzmán, hijo primogénito de Guzmán el Bueno, asesinado durante el asedio de Tarifa por los Benimerines en el 1294, con la daga que su propio padre arrojó desde la torre negándose a acceder al chantaje de los sitiadores. Quizás esta ermita fue construida precisamente en ese lugar como recordatorio de este hecho. San Telmo (1190-1246) nunca ha sido canonizado oficialmente, aunque siempre se le ha honrado como patrono de los marineros.

            Respecto a la ermita de San Roque, Francisco Terán Reyes en su libro “Tarifa y su historia menuda” la sitúa entre la ermita de San Sebastián y el también desaparecido convento de San Juan de Prado, es decir, entre las actuales calles de San Isidro y San Sebastián, e indica que se hace referencia a ella en un cabildo de diciembre de 1611. Pero esta ermita no aparece en ninguno de los planos que he consultado, otra posibilidad es que la misma ermita fuese dedicada a dos Santos, san Roque y san Sebastián, compartiendo ambas advocaciones ubicación. Hay numerosos ejemplos a lo largo de la geografía española de ermitas levantadas en honor de ambos santos en la edad media, ya que los dos eran protectores contra las epidemias de peste.

           La ermita de San Sebastián, patrón de Tarifa (quizás por eso era más conocida la ermita por ese nombre) estaba a unos metros de donde ahora comienza la calle San Sebastián, Andrés Sarria Muñoz en el  artículo antes citado, narra como en la antevíspera de la festividad de la virgen de la Luz del año 789, la imagen de la patrona de Tarifa fue trasladada de noche y subrepticiamente desde su ermita en las Caheruelas a la ermita de San Sebastián, “ahorrándose así en gastos, esfuerzo en su organización y otras contrariedades de diverso tipo”. Al parecer el obispado quería evitar la fiesta y el desorden que se provocaban durante la romería popular.

             De esta ermita de San Sebastián y San Roque es posible que aún se conserve su estructura en el interior de un edificio de esa calle, donde hasta hace poco un taller mecánico de chapa y pintura tenía sus instalaciones. En el interior pueden observarse unas bellas arcadas de ladrillo y en el exterior una columna inserta en la esquina. Las dimensiones y la estructura general del edificio coinciden de forma general con los bosquejos que aparecen en los planos históricos.

 En el citado libro de Francisco Terán el autor señala que anteriormente este emplazamiento fue una fábrica de conservas. También cuenta como las ermitas de San Sebastián, San Telmo y San Roque fueron convertidas en Lazaretos en tiempos de epidemia.

En el plano adjunto se señalan la posible localización de las ermitas mencionadas sobre un plano de 1770 conservado en el archivo de Simancas. (1. E. de San Telmo, 2. E. de San Sebastián/San Roque, 3. E. del Sol, 4. E. de Santa Catalina).

            En este artículo he querido centrarme en las ermitas más cercanas al casco urbano. Diseminadas por los campos de nuestro municipio existieron otras muchas que han quedado fuera de este texto, como la ya nombrada de la virgen de la Luz, otra en la zona de las Casas de Porros, o la existente en el cortijo de las Piñas.

            Estas edificaciones, hoy casi todas desaparecidas, tienen su lugar en la historia de Tarifa y formaron parte del día a día de muchas generaciones de tarifeños que en momentos de dificultad volvían sus ojos y dedicaban sus plegarías a las imágenes veneradas en estas ermitas, es justo pues recordarlas como parte de nuestro patrimonio común.

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