Aguas grises de los vehículos de los feriantes vuelven a verterse al paraje natural de Los Lances

Vecinos y ecologistas reclaman mayor vigilancia durante la Feria ante los vertidos de al menos tres vehículos viviendas en las inmediaciones del espacio protegido. Usuarios de autocaravanas piden a las autoridades el mismo celos que de manera arbitraria tienen con ellos.

La zona (de hace escasos minutos) donde se aprecia al menos un vertido de aguas grises al entorno natural a pesar de existir arquetas/TAD

La celebración de la Feria de Tarifa vuelve a dejar una imagen que se repite cada año y que vecinos y colectivos ecologistas consideran incompatible con la protección del paraje natural de Los Lances: la presencia de grandes vehículos vivienda de los feriantes en el aparcamiento situado junto al acceso al sendero y, con ella, el vertido de aguas grises directamente sobre el espacio natural.

En esta ocasión han sido detectados al menos tres vehículos cuyas mangueras descargaban al terreno aguas procedentes de las duchas, lavadoras, fregaderos y otras tareas de higiene y limpieza. No se trata de aguas fecales o negras, pero sí de aguas residuales que no deberían ser vertidas directamente sobre el suelo de un espacio natural protegido y que terminan extendiéndose por una zona de paso hacia las playas.

El problema, además, no deriva de la inexistencia de medios para realizar estos vaciados. En el propio entorno existen arquetas habilitadas para la evacuación de aguas grises, por lo que los vertidos detectados responden a una utilización inadecuada del espacio y no a una falta de alternativas.

La escena adquiere especial relevancia en un momento en el que el estado del paraje natural de Los Lances está siendo objeto de reiteradas advertencias por parte de usuarios y organizaciones ecologistas. La presencia de personas fuera de los itinerarios señalizados, perros sueltos, bicicletas y el acceso a zonas dunares y de nidificación ya constituyen una presión añadida sobre un ecosistema especialmente sensible. A ello se suma ahora, coincidiendo con la Feria, la descarga de aguas grises sobre el terreno.

No son la mayoría, pero el daño sí afecta al espacio común

Vecinos y ecologistas quieren dejar claro que no todos los feriantes realizan estas prácticas y que son una minoría los vehículos que optan por descargar de esta manera. Sin embargo, advierten de que basta con varios casos para generar una afección sobre un entorno que precisamente requiere una especial protección.

En este sentido, hacen un llamamiento a los feriantes para que durante su estancia en Tarifa actúen con responsabilidad y respeto hacia el espacio natural, utilizando las instalaciones habilitadas para el vaciado de sus depósitos y evitando cualquier descarga sobre el terreno.

También reclaman a las autoridades locales que durante estos días extremen la vigilancia y el cumplimiento de las ordenanzas municipales en materia de vertidos, especialmente en un punto que constituye la puerta de entrada a uno de los espacios naturales más valiosos del municipio.

 

La paradoja de las autocaravanas

La situación resulta especialmente llamativa si se compara con el tratamiento que habitualmente reciben las autocaravanas que utilizan este aparcamiento.

Durante los últimos años, la presencia de estos vehículos ha generado numerosas quejas vecinales y municipales y se han adoptado incluso medidas para impedir o restringir su acceso al aparcamiento. Sin embargo, las autocaravanas cuentan habitualmente con depósitos que les proporcionan varios días de autonomía sin necesidad de efectuar ningún vaciado, por lo que su mera presencia no implica necesariamente la realización de vertidos.

Ahora, durante la Feria, son al menos tres mangueras las que, según ha comprobado este diario, descargan aguas grises directamente sobre el entorno, una práctica que vecinos y ecologistas consideran especialmente preocupante por producirse a escasos metros de un espacio natural protegido.

 

Un espacio que necesita vigilancia, no solo carteles

El episodio vuelve a poner sobre la mesa la necesidad de que la protección del paraje natural de Los Lances no dependa exclusivamente de la señalización. Como ya han advertido colectivos ecologistas en relación con otros usos indebidos del espacio, las prohibiciones necesitan vigilancia y medios efectivos para garantizar su cumplimiento.

Los Lances constituye un enclave de extraordinario valor ecológico, con sistemas dunares, humedales y zonas de presencia y nidificación de especies protegidas. Precisamente por ello, cualquier vertido, incluso cuando se trate de aguas grises y no fecales, debería evitarse y canalizarse hacia los puntos expresamente habilitados.

Vecinos y ecologistas apelan así a la responsabilidad individual de quienes utilizan temporalmente el entorno y, al mismo tiempo, a la responsabilidad de las administraciones encargadas de su vigilancia. La Feria pasará, pero el paraje natural permanecerá. Y la conservación de Los Lances exige que las actividades que se desarrollan en sus inmediaciones sean compatibles con la protección de un espacio cuya fragilidad ya ha sido puesta de manifiesto en numerosas ocasiones.

¿Desea que le notifiquemos cuando haya nuevas respuestas en este artículo?
Notificar cuando haya:
guest



0 Comentarios
Comentarios en línea
Ver todos los comentarios