En medio de la presión urbanística los promotores del Eco-Hotel Las Piñas lo presentan como “un santuario de Biodiversidad, yacimiento de empleo y solución hídrica histórica”

La promotora del Eco Resort reivindica 26 hectáreas para la biodiversidad, hasta 350 empleos directos e indirectos y una inversión para recuperar agua en Tarifa, mientras ecologistas y colectivos vecinales mantienen sus objeciones a un proyecto que lleva años buscando encaje urbanístico. La estrategia comunicativa es clara: frente a la imagen de un nuevo desarrollo turístico en un espacio natural, la empresa contrapone un modelo de ocupación limitada y protección del territorio.

El Eco Resort Las Piñas quiere cambiar el relato de un proyecto que lleva años rodeado de controversia. Sus promotores presentan ahora la actuación como un “santuario de biodiversidad, yacimiento de empleo y solución hídrica histórica”, un complejo de baja densidad que, aseguran, reservará más del 90% de la finca a la conservación y la investigación ambiental.

La imagen que proyecta la empresa es la de un hotel que pretende convertirse en referente europeo de sostenibilidad: apenas un 4,2% de ocupación de las 27,8 hectáreas de la finca, edificios de un máximo de dos plantas, cubiertas vegetales, recuperación de aguas, un huerto ecológico y una futura colaboración científica con la Universidad de Cádiz.

Pero detrás de esta nueva presentación permanece una historia mucho más larga. El proyecto ha ido atravesando durante años distintas fases administrativas, modificaciones y controversias sobre su encaje en el planeamiento, mientras organizaciones ecologistas han cuestionado que un desarrollo hotelero de estas características tenga cabida en un enclave situado entre los parques naturales del Estrecho y Los Alcornocales.

 

Un hotel que quiere presentarse como reserva natural

La promotora cifra en 26 hectáreas la superficie que quedaría libre de edificaciones y que pretende convertir en una Reserva Privada de Biodiversidad. La propuesta contempla actuaciones de seguimiento y recuperación de especies, con especial atención a los murciélagos cavernícolas que utilizan los antiguos búnkeres del entorno. También anuncia una Mesa de Sostenibilidad permanente y posibles alianzas con instituciones científicas.

La estrategia comunicativa es clara: frente a la imagen de un nuevo desarrollo turístico en un espacio natural, la empresa contrapone un modelo de ocupación limitada y protección del territorio.

Es una transformación sustancial del discurso con el que el proyecto ha convivido durante su tramitación, pero no elimina la cuestión que ha provocado buena parte de la controversia: si el uso hotelero resulta compatible con el planeamiento y con las características ambientales del lugar.

 

El agua como argumento de interés público

El otro gran pilar de la nueva presentación es el agua. Los responsables del Eco Resort anuncian que financiarán íntegramente las actuaciones que sean necesarias en la potabilizadora de Tarifa, en colaboración con Aqualia.

Según sus propias estimaciones, las mejoras permitirían recuperar el equivalente al 5% del consumo medio diario de agua potable del municipio. La empresa presenta la iniciativa como una actuación de “impacto neto positivo”, al sostener que el municipio recuperaría más recursos hídricos de los que consumiría el complejo.

La propuesta pretende convertir así una de las principales cuestiones asociadas a cualquier nuevo desarrollo turístico en un argumento a favor del proyecto: no solo consumiría agua, sostiene la promotora, sino que contribuiría a recuperar recursos actualmente perdidos.

 

Entre 100 y 150 empleos directos

La tercera gran promesa es laboral. La empresa calcula entre 100 y 150 empleos directos y más de 200 indirectos, con actividad durante todo el año para combatir la estacionalidad turística. A ello suma un centro de formación y un programa de becas dirigido a jóvenes tarifeños.

Son previsiones de la promotora, vinculadas al futuro funcionamiento del establecimiento, pero constituyen uno de los argumentos con los que sus responsables pretenden presentar el Eco Resort no solo como una operación turística, sino como una inversión con retorno económico para el municipio.

Una larga controversia urbanística

El nuevo relato llega, sin embargo, cuando el proyecto acaba de superar otro de los episodios de su prolongada tramitación.

El Consejo Consultivo de Andalucía ha avalado la propuesta municipal de desestimar la revisión de oficio planteada por Ecologistas en Acción sobre acuerdos relacionados con el proyecto y las licencias. El órgano consultivo considera que las determinaciones del Plan de Ordenación del Territorio del Campo de Gibraltar permiten el alojamiento hotelero en las Zonas de Interés Territorial y que, al tratarse de una regulación posterior, prevalecen sobre las determinaciones contradictorias del PGOU de Tarifa.

Los promotores interpretan este pronunciamiento como un respaldo a la legalidad de la actuación. Ecologistas en Acción, en cambio, ha reclamado que no se presente como una “vía libre” y recuerda que el dictamen se refiere a un procedimiento concreto de revisión de oficio. La organización mantiene además que el criterio actual del Consejo Consultivo no coincide con posiciones defendidas anteriormente por la Administración autonómica, la Diputación de Cádiz y los servicios jurídicos municipales.

Entre esos antecedentes figura el informe del Servicio de Asistencia a Municipios de la Diputación de Cádiz de noviembre de 2021, que cuestionó la legalidad urbanística del proyecto. La promotora intentó posteriormente combatirlo por la vía judicial, aunque aquel procedimiento terminó archivado tras no formalizarse la demanda.

Y en marzo de este mismo año, una sentencia del Juzgado de lo Contencioso-Administrativo número 1 de Algeciras estimó un recurso de Ecologistas en Acción relacionado con un acuerdo municipal de 2023 que afectaba a la prestación compensatoria y a la garantía económica vinculadas al proyecto.

 

Un proyecto que cambia de piel

El Eco Resort Las Piñas afronta así una nueva etapa. La promotora quiere dejar atrás la imagen de un desarrollo hotelero cuestionado durante años y presentarlo como un proyecto de baja ocupación, investigación ambiental, empleo estable y mejora de las infraestructuras hidráulicas.

Sus responsables anuncian el comienzo de las obras para principios de 2027 y la apertura en abril de 2029. La inversión anunciada ronda los 30 millones de euros y el proyecto contempla 18 villas y 30 suites.

El debate, sin embargo, difícilmente quedará reducido a las cifras de empleo, agua o superficie protegida. Para sus promotores, el proyecto demuestra que desarrollo económico y conservación pueden convivir. Para sus detractores, la cuestión esencial sigue siendo otra: si la transformación de un enclave natural de la singularidad de Las Piñas en un complejo hotelero supone una nueva forma de presión urbanística, aunque la propuesta haya reducido su huella y reforzado su discurso ambiental.

Las Piñas, el propio entorno de Valdevaqueros afronta, por tanto, una nueva fase de su larga historia administrativa. La promotora asegura que ha diseñado un modelo capaz de devolver al territorio más de lo que ocupa. Ecologistas y plataformas contrarias al proyecto siguen viendo en la actuación un desarrollo urbanístico sobre un espacio especialmente sensible. Entre ambos relatos se encuentra ahora el futuro de uno de los enclaves más disputados del litoral tarifeño que se antoja no sólo como un entorno natural privilegiado sino el David frente a Goliat.

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2 Comentarios
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UN VECINO
UN VECINO
Visitante
11 horas

MUCHO HUMO ¡¡¡¡
100/150 puestos de trabajo ¿¿
recuperar el equivalente al 5% del consumo medio diario ¿¿¿

Roberto
Roberto
Visitante
12 horas

Poco se habla de el tratamiento de aguas residuales, porque la red de saneamiento de Tarifa no le pilla cerca a este proyecto. ¿Qué harán? Seguramente aguas sucias al mar, a la playa de Valdevaqueros. Otra cuestión es la carencia de agua potable que hay año tras año por la falta de lluvias. Tampoco se habla de eso. En fin, destrozar el litoral virgen para nada, algunos puestos de trabajo eventuales porque tanto en la construcción como en servicios ya sabemos que no serán definitivos esos trabajos. Pregúntenle a los trabajadores del hotel Los Lances, a ver cuantos hay fijo.