La asociación de personas con movilidad reducida de Tarifa señaló obstáculos en una salida de emergencia y denunció que uno de sus miembros no pudo acceder al escenario de una caseta.

La Feria de Tarifa terminó y, con ella, quedaron atrás unos días de celebración que, para la Asociación AVANZA, volvieron a dejar una asignatura pendiente: la accesibilidad. La entidad, integrada por personas con movilidad reducida, había trasladado sus reclamaciones antes del inicio de las fiestas y lamentó ahora que, pese a haber advertido de las dificultades, sus demandas no fueran atendidas.
AVANZA denunció públicamente que durante la Feria se mantuvieron situaciones que, a su juicio, comprometieron tanto la seguridad como la participación en igualdad de condiciones de las personas con movilidad reducida. La asociación señaló al Ayuntamiento de Tarifa y a los servicios responsables de garantizar la seguridad durante las fiestas —Bomberos, Policía Local y Protección Civil— por no haber corregido, según su versión, las deficiencias que ya habían sido comunicadas.
Uno de los casos que más preocupó a la entidad se localizó en la Caseta de Las Codornices. AVANZA comprobó que la salida de emergencia continuaba contando con un travesaño que obstaculizaba el paso.
El problema, subrayó la asociación, no se encontraba en un acceso secundario ni en una zona de tránsito cualquiera. Se trataba de una salida destinada precisamente a utilizarse en una situación de emergencia, como un incendio o una eventual avalancha, donde cada segundo puede resultar decisivo.
Para AVANZA, mantener ese obstáculo después de haber sido advertido previamente resultó especialmente preocupante. Una evacuación, recordó la entidad, debe permitir que todas las personas puedan abandonar un recinto de forma rápida y segura, también aquellas que utilizan silla de ruedas o presentan dificultades de movilidad.

Y no fue el único episodio señalado durante la Feria. La asociación también denunció lo ocurrido en la Caseta El Fandango Tarifeño, donde uno de los integrantes de un grupo con movilidad reducida no pudo acceder al escenario para participar junto al resto de sus compañeros.
Según explicó AVANZA, la persona tuvo que quedarse en la pista de baile y tocar los palillos desde allí, mientras el resto del grupo actuaba sobre el escenario. Una diferencia que, para la asociación, volvió a poner sobre la mesa la distancia que todavía existe entre hablar de accesibilidad y hacerla efectiva.
Desde AVANZA insistieron en que las personas con movilidad reducida no reclaman privilegios ni un trato de favor. Reclaman algo mucho más sencillo: poder disfrutar de las fiestas, participar en las actividades y formar parte de la vida social del municipio en las mismas condiciones que el resto de la ciudadanía.
La asociación mostró su indignación por unos hechos que, a su juicio, evidenciaron que la accesibilidad universal y la igualdad de oportunidades todavía no estaban plenamente garantizadas en determinados espacios de ocio de Tarifa.
AVANZA reclamó que las administraciones y los responsables de las instalaciones actuaran de manera preventiva y no esperasen a que se produjera una emergencia o apareciera una situación de discriminación para tomar medidas.
La Feria terminó. La reivindicación, no.
La asociación reiteró su compromiso de seguir denunciando públicamente cualquier barrera que impida a las personas con movilidad reducida disfrutar, participar y vivir Tarifa en igualdad de condiciones.
La accesibilidad no era un favor. La seguridad no era negociable. Y la igualdad tampoco.