La procesión de la Virgen de la Luz y San Isidro puso el broche a una Feria que el Levante acortó

Realización en video de Anabel Trujillo

Tarifa vivió este domingo una jornada de especial significado con la salida procesional de la Virgen de la Luz, acompañada de San Isidro Labrador. Y lo hizo no solo porque se cumpliesen 276 años desde que la imagen de la Patrona es Patrona de la localidad —una efeméride que coincide con la concesión por parte del Ayuntamiento de la Medalla de Oro de la ciudad, otorgada a la propia talla de la Virgen y no a la hermandad—, sino porque, a diferencia de otros años, esta procesión, que tradicionalmente se convierte en el prólogo del final de la Feria, se convirtió en esta ocasión en su broche final, después de que las autoridades, ante el riesgo que representaba la levantera del sábado y la jornada de ayer, determinaran dar por concluida la Feria de 2026 el sábado, al menos en el Real.

Bajo esa premisa, la procesión de la Patrona se convirtió en una cita ineludible, a la que respondió el pueblo llenando las calles al paso de las imágenes. A las 19:30 horas, las puertas del templo de San Mateo se abrían para dar inicio al cortejo, en una tarde en la que el viento siguió soplando, aunque con menos intensidad que durante la jornada anterior. Aun así, condicionó el procesionar, que se desarrolló a un ritmo más ligero que en otras ocasiones, y en el que las numerosas mujeres que acompañaron el cortejo, ataviadas con peineta y mantilla, tuvieron que aguantar los envites del Levante.

 

Abrió el cortejo una representación de los Caballeros Cabalgatistas, que cada primer domingo de septiembre acompañan la llegada al pueblo de La Campera.

La imagen de San Isidro salía del templo a las 19:40 horas en su paso, portado por 37 costaleros y dirigido por Juan José Mateo González y Eduardo Valencia Díaz. El paso, adornado con claveles blancos y rojos, estuvo acompañado por la Agrupación Musical Cautivo de Estepona.

Minutos después, a las ocho de la tarde, la imagen de la Virgen de la Luz cruzó el umbral del templo con su manto verde. La imagen, vestida por Francisco López Hoyos, con la colaboración de Sebastiana Chico Benítez, fue llevada por costaleros, hermanos y devotos de la Virgen, bajo la dirección de Sebastián Chicano Franco, Antonio Vaca Romero y Francisco Recalde González. El exorno floral de nardos y rosas, unido a las marchas de la Banda de Música Pintor Manuel Reiné, añadió un aire solemne y emotivo al recorrido.

 

La procesión, en la que también participaron las reinas y cortes de la Feria, así como las autoridades y miembros de la Corporación Municipal y una representación de las hermandades y cofradías de la localidad, avanzó por Sancho IV El Bravo, Nuestra Señora de la Luz, Peso, Colón y Santísima Trinidad antes de regresar a la parroquia de San Mateo. La recogida se produjo en torno a las 23:00 horas, tras un itinerario seguido con devoción por cientos de vecinos y visitantes.

 

 

Así, la procesión de la Patrona convirtió la cita en un acontecimiento de marcado carácter histórico, en el que la fe, la tradición y la identidad colectiva de Tarifa se unieron en una noche en la que la habitual subida a la Feria se cambió por un centro histórico repleto de gente.

 

Ahora quedan por delante días de culto a la Patrona, antes de que el tercer domingo de septiembre regrese a su templo, acompañada por San Isidro y miles de romeros, en lo que será un ciclo litúrgico que trasciende lo estrictamente religioso para adentrarse también en el ámbito social e identitario del municipio.

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