La pandemia del malismo

 

En estos tiempos tan paradójicos, donde la fe ciega e ignorancia (las grandes cadenas de la esclavitud mental) se apremian y el razonamiento y el conocimiento se castigan. El malismo está de moda con la llegada al poder del psicópata Trump y sus plebeyos de la MAGA (Netanyahu, Miley, Orbán, Meloni, Abascal, Ayuso, etc.), parece que todo vale para estos abanderados de la cruz, persiguiendo y criminalizando a los inmigrantes pobres (curiosamente Jesucristo fue inmigrante y pobre); realizando chantajes arancelarios, embargos y matanzas indiscriminadas de población civil (Gaza, Venezuela, Irán, Libano,  etc.); despreciando o amenazando a sus aliados (Canadá, México, Dinamarca con Groenlandia, España, Francia, Unión Europea, etc.); engañando sin pruebas de narcotraficantes al gobierno de Venezuela (los principales narcos se encuentran en Estados Unidos); justificando guerras preventivas por la supuesta tenencia de armas nucleares, como la ocurrida en el 2003 con Irak y ahora con Irán, dónde Joseph Kent, director del Centro Nacional Antiterrorista de Estados Unidos ha dimitido recientemente, alegando que no existe ninguna prueba de dichas armas ni que sea una amenaza para occidente y argumentando que dicho ataque se ha realizado por la presión de Israel y su lobby estadounidense (curiosamente los 5 miembros permanentes de la ONU que en teoría deberían velar por la paz mundial, son los mayores traficantes de armas y los mayores portadores de armas nucleares); o el salvarnos de las dictaduras de algunos países y llevarles la libertad y la democracia, como es el caso de Venezuela e Irán, que por supuesto lo son, pero de Arabia Saudí, China, etc., ni hablamos, dónde está la vara de medir?

Todas esas mentiras se hacen creíbles ante dicha esclavitud mental. Pero no nos engañemos, la democracia a éste nuevo Hitler no le importa en absoluto (de hecho, intento dar un golpe de estado en su propio país porque no aceptaba los resultados democráticos de las urnas), lo único que le mueve es el interés económico. Y para ello está poniendo en peligro la paz mundial, con numerosas intervenciones militares y exigiendo el 5% del gasto militar del PIB a cada miembro de la OTAN. La jugada maestra es perfecta, porque actualmente el mayor traficante mundial de armas es Estados Unidos y gran parte de dicho armamento se lo tendrían que comprar a él.

Recordad que los 3 países con mayores reservas de petróleo del mundo son Venezuela (tras el secuestro ilegal de Maduro ya ha conseguido su objetivo real que era privatizarlo, ¿Dónde está ahora el gobierno narcotraficante?), Arabia Saudí (su fiel vasallo) e Irán (en camino de controlar también sus reservas). Todo ello enlazado con su negacionismo al cambio climático (problemática ambiental respaldada por toda la comunidad científica, con el conocimiento y el razonamiento por delante), la excusa perfecta para aumentar la explotación y el consumo de combustibles fósiles con su famosa frase “taladra nena, taladra” y crear más dependencia mundial respecto a Estados Unidos. Evidentemente, rechazando las energías verdes (principalmente eólica y solar) y el autoconsumo que crearían independencia energética. En este tema los salvapatrias de la MAGA se convierten realmente en vendepatrias.

No se puede entender desde la moral humana que gran parte de la población de los países ricos apoyen o blanqueen dichos comportamientos, Y aquí, volvemos a la fe ciega e ignorancia del vasallaje hacia este nuevo Hitler, donde en una ocasión en un mitin de campaña en Sioux Center, Iowa, el 23 de enero de 2016 comentó: “Podría pararme en medio de la Quinta Avenida y dispararle a alguien, y no perdería ningún votante, ¿de acuerdo?”. Paradójicamente el representante de Dios en la Tierra (como lo llaman muchos de sus seguidores), él que dice que se merece el premio nobel de la paz, viola continuamente los derechos humanos, crítica el papel de la ONU y para colmo pone como presidenta del Consejo de Seguridad de dicho organismo a su mujer Melania. El mundo al revés.

La humanidad en todo el sentido de la palabra se está perdiendo a un ritmo cada vez más acelerado y hemos sobrevivido a pesar de que somos una especie físicamente débil, gracias a nuestra gran capacidad intelectual, cuidados paternales, largo aprendizaje, pero principalmente gracias a vivir en grupo, a la cooperación y a la solidaridad entre personas. Si hubiéramos sido una especie de hábitos individuales y egoístas nos habríamos extinguido al poco de tiempo de pisar nuestro planeta. Espero que las nuevas generaciones practiquen el buenismo que vivieron de forma ejemplar y admirable personas como Mahatma Gandhi, Martin Luther King, Nelson Mandela, Pepe Mujica o Jane Goodal. Pero para luchar contra esta corriente es necesario votar, manifestarse y actuar siempre de forma pacífica, (aunque solo sea escribiendo mensajes en redes sociales). Resaltando el conocimiento para desmentir las continuas fake news de los dirigentes de la MAGA y el razonamiento para imponer el buenismo a la humanidad. ¡NO A LA GUERRA!