
No hace falta ser un lince para entender que la reclamación de un equipo de orientación educativa en Tarifa lleva décadas realizándose; Tarifa al Día ha dado buena prueba de ello. Desde hace años, esta petición cuenta con el respaldo unánime de la comunidad educativa y de los distintos grupos políticos que han pasado por el Ayuntamiento. Pero, hasta la fecha, las decisiones tomadas por la Junta de Andalucía no han servido para ofrecer una solución definitiva a la orientación educativa en la educación infantil y primaria del municipio. La situación que se vive actualmente no es nueva: todos los partidos se posicionan a favor, pero luego los que gobiernan en la Junta no lo toman en cuenta.
En 2018, estando en el gobierno el tripartito formado por PSOE, Izquierda Unida y PA, se presentó una moción emanada del Consejo Escolar Municipal solicitando este equipo de orientación. El discurso de la entonces portavoz del PP, que había sido candidata a la alcaldía, fue profundamente negativo. Esta es la transcripción literal de parte de dicha intervención, realizada en la sesión ordinaria del Excmo. Ayuntamiento de Tarifa, pleno del 24 de julio de 2018 (págs. 49 y 50):
“La portavoz del Grupo Popular: dice estar de acuerdo en que es necesario cubrir necesidades educativas en el municipio, ya que hay alumnado con necesidades educativas especiales que debe contar con especialistas adecuados. Reconoce que el EOE del que depende Tarifa se encuentra en Vejer y atiende otras localidades además de Tarifa. Se dirige al Sr. Andreu cuestionando cómo desde su concejalía no se acometen más actuaciones, tanto dirigidas a la Junta de Andalucía como de competencia directa (ampliación de la oferta educativa, creación de un IES o mejoras en infraestructuras de algún centro educativo local). Pregunta si realmente cree que la Junta pondrá un equipo de orientación para atender los tres centros educativos de Tarifa y los dos de las ELA. Señala que la normativa aplicable es la Orden de 17 de octubre de 2016, que establece la red de equipos y sus zonas de actuación.”
En su argumentación añadió que, como ejemplo, el EOE de San Roque atendía a zonas mucho más amplias y que el EOE de Vejer tachaba la propuesta como «irreal», solicitando al concejal de Educación «mayor conocimiento de la realidad educativa».
Su crítica no se centraba en las necesidades de Tarifa, sino en comparaciones con otros municipios, como San Roque, donde el personal del EOE también soportaban una carga de trabajo y desplazamientos muy por encima de lo que debería ser. Además, la concejala obvió mencionar que otras zonas atendidas por el EOE de Vejer incluían unidades dispersas como El Soto, San Ambrosio, Zahora, El Palmar y Naveros.
Pero, sobre todo, parecía ignorar que el municipio de San Roque, con el que comparaba a Tarifa, tenía la sede del equipo de orientación que se desplazaba a otros municipios; por lo tanto, había una intervención mayor y más directa, ya que los desplazamientos eran mínimos en los centros de ese municipio.
En segundo lugar, obviaba igualmente que la mayoría de los otros municipios estaban, como mucho, a unos 10 o 20 minutos de distancia, y que solo los correspondientes a la localidad de Jimena de la Frontera eran los más distantes, sin que ninguno de ellos llegara a los 50 kilómetros de distancia.
Omitir estos datos deformaba la comparación, porque si Tarifa hubiese tenido la sede del EOE, aunque lo hubiese compartido con Barbate y Vejer, el municipio se hubiera visto mejor atendido, tan solo por no tener que computar desplazamientos en su horario de trabajo. Por ello, su análisis parecía corresponderse más con unas directrices dadas desde Cádiz para responder a esta cuestión que con lo que era su obligación: velar por la mejor calidad educativa de los niños y niñas de Tarifa.
Lo más sorprendente de todo ello es que, tras este discurso catastrofista y contrario a la petición, ella y sus compañeros votaron a favor de solicitar un equipo de orientación para Tarifa.
Esta actitud del PP (que estaba gobernando en la Junta y, estando en la oposición en Tarifa) fue una torpeza, ya que, de haber querido dar una verdadera solución, se hubiese ganado a buena parte de la opinión pública. Eso sí, ella dejó la política local para dar paso a una renovación de la candidatura del PP (sin traumas como en otras ocasiones) y aceptó gustosa un cargo en la Delegación Territorial para desempeñar las funciones de coordinadora de centros educativos. He preguntado a gente del sector y no me han sabido contestar en qué puede consistir dicho cargo. Tirando de la IA, la cosa queda aún más turbia, pues afirma que «no hay un perfil estándar obligatorio publicado para ese puesto».
Que cada cual saque sus consecuencias sobre cuáles eran las prioridades de cada uno en ese momento; quizás ayude a comprender cuáles son las de ahora.
