La borrasca Kristin causa graves daños en Tarifa: techos arrancados, locales inundados y muros dañados

Tarifa vivió ayer una jornada marcada por los efectos de una borrasca, en este caso la denominada Kristin, que dejó a su paso importantes daños materiales en distintos puntos del municipio. El fuerte temporal de viento, lluvia y oleaje provocó el desprendimiento de techos y placas fotovoltaicas, inundaciones en establecimientos, muros resquebrajados y la caída de cartelería urbana.

La virulencia del temporal cogió por sorpresa a las autoridades competentes, a pesar que desde el pasado 18 de enero las previsiones meteorológicas advertían de la llegada de un tren de borrascas profundas hacia la Península Ibérica. Esa falta de previsión fue ayer muy criticada en las redes sociales, especialmente en lo que a materia educativa se refiere, ya que la Junta de Andalucía no suspendió la jornada lectiva hasta la tarde, comunicándolo a partir de las 15.00 horas, cuando gran parte del profesorado ya se había desplazado a sus centros y cuando los momentos de mayor riesgo ya se habían producido durante la mañana. Para hoy la Junta ha declarado la vuelta a la normalidad en la jornada lectiva.

A las 09:55 horas, el Ayuntamiento de Tarifa activó el Plan Municipal de Emergencia Nivel 1 en todo el término municipal. El alcalde, José Antonio Santos, coordinó las actuaciones con el servicio de emergencias 112, así como con la Policía Local, Protección Civil y Bomberos, adoptando medidas preventivas ante la intensidad del temporal.

Entre dichas medidas se incluyó el cierre de edificios municipales, instalaciones deportivas, monumentos y espacios visitables, así como la Escuela Municipal de Música Maestro Fermín Franco, además de recomendar a la ciudadanía evitar desplazamientos innecesarios y actividades al aire libre.

Durante la mañana se produjeron desprendimientos de cubiertas en infraestructuras como el Pabellón Deportivo de la Raqueta, junto al cuartel de la Guardia Civil, así como en el edificio del apeadero de autobuses, sin que se registraran daños personales.

El viento también causó la caída de varios árboles, incluido uno de gran porte situado en la Oficina de Turismo, en plena Alameda, un hecho especialmente llamativo en una ciudad donde la vegetación suele resistir fuertes temporales debido a los habituales vientos de levante.

Por otro lado, la pleamar y el fuerte oleaje provocaron importantes incidencias en la playa de Los Lances, donde el mar ganó terreno a la arena y afectó a varios chiringuitos del litoral urbano, especialmente en la zona del Waikiki. La combinación de viento, lluvia y mar de fondo llevó el agua hasta las inmediaciones del paseo marítimo e incluso provocó inundaciones en la barriada Cardenal Cisneros, generando preocupación entre vecinos y comerciantes.

A pesar de no haberse registrado víctimas, los daños materiales han sido considerables y vuelven a poner sobre la mesa la necesidad de una mejor planificación preventiva ante temporales cuya llegada había sido advertida con suficiente antelación.