
Extraña coincidencia: el fiscal general es condenado el 20 de noviembre. También un día antes Cerdán sale de la cárcel para señalar la trama corruptela de determinados dirigentes del PSOE. Todo parece encajar, pero el problema real no deja de escandalizar a propios y extraños. Dos magistradas del Tribunal Supremo emitirán su voto particular, que se sitúa totalmente en las antípodas de aquellos que han condenado al fiscal general y que, aun a espera de la sentencia, aún no se sabe bien por qué.
Y el problema no es que haya un fiscal condenado; el problema es que, si esto se atreven a hacerlo con un fiscal general del Estado, el mensaje que se está lanzando es bastante concreto: nadie está a salvo de que la interpretación de cinco jueces conservadores pueda cambiar el rumbo de su vida.
Afortunadamente, todavía quedan recursos que realizar y tribunales a los que acudir. Pero no es menos cierto que ese proceso se hará largo y tedioso, teniendo que soportar día a día las críticas por una condena que los propios juristas que analizan estos temas en medios de comunicación han señalado como insostenible. Martin Pallín es uno de esos expertos juristas, pero no el único, que ha criticado el fallo; en sus declaraciones no ha dudado en afirmar que “El fallo es lo más parecido a un golpe de Estado tipo Lula, Dilma Rousseff, Fernando Lugo, Evo Morales, Rafael Correa, en Latinoamérica”, y que “Demuestra una ignorancia supina del derecho”.
Porque es verdad que todos pretendemos opinar sobre distintas materias. Incluso la justicia no se ve libre de estas críticas y comentarios. Pero también es verdad que hay gente con autoridad en estos temas como para podernos hacer una idea de qué, por qué y cómo pasan determinadas cuestiones importantes.
Y por supuesto, peso deben tener las opiniones de exmagistrados (como Pallín, Garzón y un largo etcétera), la de los catedráticos que dudan de este fallo o de las propias asociaciones de jueces y fiscales que también lo han denunciado. Porque todo es interpretable, pero las interpretaciones técnicas son aún de más peso; se debería tener en cuenta.
La disparidad para enfocar el fallo está en el propio tribunal. Dos magistradas del Supremo emitirán un voto particular en el que absuelven al fiscal general del Estado. Es decir, si el órgano judicial hubiese tenido otra comprensión, el fallo podría haber sido diametralmente distinto. Y por ello, la interpretación de unos hechos está sujeta a unas variables que se nos escapan. ¿Cómo se nos escapa que no haya sido tenido en cuenta que varios periodistas hayan dicho que no fue el fiscal general y que la condena llegue aun cuando no haya salido ni una sola persona que pueda afirmar quién filtró o no el correo?
Quizás una lectura de los titulares de la prensa dé alguna pista. En la prensa progresista se pone el acento en el rechazo al fallo. Público señala como Fiscales y jueces progresistas consideran un “golpe blando” la condena contra el fiscal general. Por su parte, elDiario.es con su titular El Supremo avala la ofensiva judicial de la derecha y la extrema derecha contra el fiscal general ve una sentencia política. InfoLibre se centra en el uso político del fallo por parte de la derecha: El PP consigue golpear a Sánchez a través de la mayoría conservadora del Supremo. Y EL PAÍS, bajo el titular CONDENA AL FISCAL GENERAL, recalca cómo “El Tribunal Supremo vuelve a fragmentarse en una deliberación rápida sobre el fiscal general del Estado”.
La prensa conservadora, cual maquinaria bien engrasada, no duda en titular desde las páginas de El MUNDO: La Justicia condena al primer “inocente” que defendía Sánchez: “Teníamos la sensación de que estábamos ganando, pero…”. El ABC intenta justificar que el fallo haya sido tan rápido y antes de conocerse la sentencia. La negativa de la ponente a condenar a García Ortiz precipitó la difusión del fallo. EL ESPAÑOL destaca como El Gobierno elogia al Fiscal tras su condena, ministros piden su indulto y el portavoz del PSOE tilda la sentencia de “vergüenza”. Por su parte, el órgano propagandístico El Debate va directo a su interés: “La condena al fiscal general del Estado acelera la descomposición del sanchismo”.
La división de opiniones y visiones sobre el fallo es palpable. También, es evidente que el fallo puede deberse más al número de votos que a los argumentos jurídicos. Quizás con todo esto se entienda mejor cómo el PP se negaba a renovar los órganos del poder judicial. Porque esto no es nuevo, ya ha sucedido en otros momentos y, claro, el problema es que, si la magistratura en su mayoría es conservadora y los dictámenes y las sentencias que se hagan siempre serán desde su perspectiva, todo queda dicho y bien dicho.
Pobres socialistas que se gastaron el dinero de los españoles en furcias y cocaina.
Culpa de la ultraderecha.